El programa Procrear, que en su momento fue uno de los principales instrumentos del Gobierno para facilitar el acceso a la vivienda, llega a su fin y deja varias incertidumbres en el sector. La araña de beneficiarios y desarrolladores se enfrenta ahora a un escenario en el que no está claro qué sucederá con los créditos ya otorgados y las viviendas que todavía no están terminadas.
Desde las autoridades se confirmó que el programa será oficialmente cerrado, poniendo fin a una etapa de estímulo a la construcción y la vivienda popular. Sin embargo, los afectados por los créditos otorgados expresan preocupación acerca del destino de sus financiamientos y proyectos que, en muchos casos, aún están en marcha. Algunos titulares de créditos temen que se suspendan las próximas cuotas o que no se garantice la finalización de las viviendas en construcción.
Por otra parte, distintas fuentes indican que las viviendas que aún no fueron entregadas seguirán en un limbo administrativo, lo que genera inquietud entre vecinos y desarrollistas. La situación obliga a los beneficiarios a esperar una definición oficial sobre cómo se resolverá la situación y si existirán mecanismos para finalizar las obras o gestionar la devolución de los créditos.
Con información de El Litoral
