El informe, elaborado por el Centro Internacional de Formación en Gestión y Certificación de Playas (CIF Playas), evaluó más de 200 playas en 11 países bajo criterios como recreación, conservación ambiental, salubridad y protección. Las “playas de villa”, según la definición del organismo, son aquellas ubicadas fuera del núcleo urbano, con acceso a servicios comunitarios básicos y población estable, pero reducida.
A diferencia del centro de Balneário Camboriú, donde los rascacielos dibujan el horizonte, Estaleiro mantiene una fisonomía horizontal. Allí, por normativa del Plan Director municipal, los edificios no pueden superar los cuatro pisos. Lejos de significar precariedad, el barrio es conocido por sus imponentes mansiones rodeadas de selva atlántica y a pocos pasos del mar.
El perfil de la playa también se aleja del clásico turismo urbano. Mientras que la famosa Praia Central ofrece aguas calmas y oleaje mínimo, Estaleiro presenta un mar más agitado, lo que obliga a los bañistas a tomar precauciones. No obstante, es justamente esa combinación de naturaleza exuberante, exclusividad y regulación edilicia lo que la posicionó como la mejor de su categoría.
Además de Estaleiro, otras playas de Santa Catarina también fueron reconocidas en el ranking: Jurerê Internacional (Florianópolis) fue destacada como la mejor playa urbana, y Praia do Forte (San Francisco do Sul), como la mejor playa rural.
Este galardón confirma una tendencia: el turismo de calidad, con respeto por el entorno natural, sigue ganando terreno frente a la masificación y el cemento.
Este sitio utiliza cookies.