⭐⭐⭐ Días siendo campeones del mundo: 1226 | ★★ Días siendo bicampeones de América: 651

Con información de Globo


La empresa maderera BrasPine, una de las principales exportadoras del rubro en Brasil, ordenó vacaciones colectivas para más de la mitad de su personal como consecuencia directa del nuevo arancel del 50% impuesto por el gobierno de Donald Trump sobre productos brasileños. La medida, que regirá a partir del 1º de agosto, fue anunciada el 9 de julio y ya empieza a golpear fuerte a la industria del estado de Paraná.

Inicialmente, la decisión afectaba a 700 trabajadores de la planta de Jaguariaíva, pero esta semana se sumaron otros 800 empleados, 50 de esa misma fábrica y 750 del complejo industrial de Telêmaco Borba. Ambas localidades están ubicadas en los Campos Gerais de Paraná, a unos 160 km de Curitiba.

En total, 1.500 empleados de un total de 2.500 fueron alcanzados por la medida, lo que representa el 60% del total de la plantilla y el 65% del personal fabril. Los turnos de descanso están divididos: una tanda iniciará el 28 de julio y otra, el 4 de agosto, ambas por un mes.

La empresa explicó que el aumento de tarifas deja fuera de competencia a los productos brasileños, especialmente las molduras de madera, que son su principal producto de exportación. Mientras otros países operan con aranceles de entre 10% y 20%, Brasil enfrenta ahora un castigo cinco veces mayor.

“Una cantidad significativa de pedidos fue suspendida o directamente cancelada desde el anuncio del tarifaço”, confirmaron desde la firma, que opera también con pellets de biomasa y explotación forestal.

BrasPine emplea cerca de 1200 personas en Jaguariaíva y otros 1100 en Telêmaco Borba; ambas plantas en el estado de Paraná

Impacto en toda la cadena

BrasPine trabaja casi exclusivamente para la exportación. Aunque también vende al mercado interno, sus principales ingresos provienen del exterior. La mayoría de los pellets de madera van hacia Europa, mientras que las molduras se dirigían en su mayoría al mercado estadounidense, hoy en jaque por las nuevas condiciones comerciales.

“Esta es la segunda etapa de vacaciones colectivas en lo que va del año”, dijo el CEO Eduardo Loges, quien calificó la decisión como “estratégica” para proteger empleos y garantizar la continuidad del negocio a largo plazo.

El golpe no es aislado. Otras empresas del sector ya comenzaron a ajustar producción. La firma Millpar, de Guarapuava, concedió vacaciones a 640 empleados y anticipó posibles nuevas suspensiones si no se revierte el escenario.

Un sector clave bajo presión

El sector maderero genera unos 400.000 empleos directos e indirectos en Paraná, uno de los principales exportadores forestales de Brasil. Solo en 2024, el estado exportó más de 627 millones de dólares en productos del rubro, incluyendo molduras, paneles contrachapados, madera cerrada y celulosa.

Según la Asociación Brasileña de la Industria de Madera Procesada Mecanicamente (Abimci), el 90% de esta producción se concentra en el sur del país y el 50% de lo que se fabrica se destina a EE.UU. El impacto del tarifaço, entonces, se vuelve estructural: contratos cancelados, contenedores frenados en puerto, y embarques que ya están en tránsito sin certeza de destino.

“El gran desafío hoy es preservar empleos y evitar el colapso industrial en regiones que dependen totalmente de estas cadenas productivas”, advirtieron desde Abimci.

Share.