El 4 de agosto de 1957, Juan Manuel Fangio protagonizó en Alemania una de las gestas más recordadas del automovilismo mundial. Ganó el GP de Nürburgring con una remontada legendaria y selló su quinto título mundial de Fórmula 1.
Hace exactamente 68 años, el piloto argentino Juan Manuel Fangio inscribía su nombre en la eternidad del automovilismo. El 4 de agosto de 1957, en el mítico circuito de Nürburgring, Alemania, ganó el Gran Premio de Europa —válido por el campeonato mundial de F1— con una actuación que muchos consideran la mejor carrera de la historia.
A bordo de una Maserati 250F, Fangio largó desde la pole position, pero una mala estrategia en boxes lo obligó a remontar casi un minuto frente a los punteros: los británicos Mike Hawthorn y Peter Collins, ambos con Ferrari.
Una remontada para la historia
En las últimas 10 vueltas del circuito más exigente del calendario —más de 22 kilómetros por giro— Fangio empezó una persecución implacable. Batió nueve veces el récord de vuelta y alcanzó a los dos Ferrari en la última vuelta.
Con un adelantamiento milimétrico, superó primero a Collins y luego a Hawthorn, y cruzó la meta primero, ante la ovación del público alemán. Tenía 46 años, y ese día firmó su victoria número 24 en Fórmula 1.
El día que nació la leyenda
Gracias a ese triunfo, Fangio se consagró pentacampeón mundial, un récord que se mantuvo imbatido por 46 años, hasta la era de Schumacher. Para muchos especialistas y pilotos contemporáneos, la hazaña en Nürburgring fue una obra maestra de inteligencia, manejo y temple.
Fangio no volvió a correr nunca más en Nürburgring ni en Alemania. Su victoria del 4 de agosto de 1957 fue la última de su carrera, y consolidó su lugar como uno de los más grandes deportistas argentinos de todos los tiempos.


