El exmandatario deberá cumplir prisión domiciliaria con tobillera electrónica tras incumplir medidas judiciales y ser acusado de liderar un complot golpista.
El (STF) de Brasil dictó arresto domiciliario para Jair Bolsonaro, en el marco de la causa que investiga el intento de golpe de Estado. La decisión, firmada por el juez Alexandre de Moraes, ordena el uso de pulsera electrónica y restringe visitas a familiares y abogados, además de la entrega de todos sus teléfonos móviles.
La medida se fundamenta en el incumplimiento de Bolsonaro a restricciones previas, cuando utilizó redes sociales de sus hijos y aliados para instigar ataques contra el STF y promover una intervención extranjera en el Poder Judicial.
Esta nueva sanción se suma a prohibiciones anteriores, como la de acercarse a embajadas y comunicarse con otros investigados por golpismo, además de la prohibición de usar redes sociales.
La Fiscalía acusa a Bolsonaro de cinco delitos graves, entre ellos golpe de Estado y abolición violenta del Estado democrático de derecho, con penas que podrían sumar hasta 40 años de prisión.
El expresidente califica el proceso como una “cacería de brujas”, aunque la Justicia brasileña avanza firme contra quienes intentaron destruir las bases democráticas del país.
