La decisión se fundamenta en la necesidad de “mantener el poder adquisitivo de las prestaciones previsionales de los adultos mayores”, en un contexto inflacionario que, según el Gobierno, la fórmula de movilidad anterior no contemplaba adecuadamente.
El beneficio alcanzará a quienes perciban haberes a través de la ANSES.
El bono tendrá carácter no remunerativo, no será pasible de descuentos ni se computará para otros conceptos. Además, la ANSES queda facultada para dictar normas aclaratorias y la Jefatura de Gabinete deberá realizar las adecuaciones presupuestarias correspondientes.
Con la aplicación del ajuste del 1,90% por inflación, la jubilación mínima mensual asciende a $320.277,18. Sumado el bono extraordinario, el total para quienes perciban el haber mínimo será de $390.277,18 en septiembre.
En agosto, el haber mínimo fue de $314.305, al que se sumó un bono de $70.000, totalizando $384.305.
La confirmación del bono llega una semana después de que el oficialismo lograra ratificar el veto de Milei al aumento de las jubilaciones aprobado en el Congreso. La oposición había impulsado una ley que preveía un incremento del 7,2% para todas las jubilaciones y un bono de $110.000, pero no consiguió los dos tercios necesarios para rechazar el veto presidencial.
El proyecto opositor obtuvo 160 votos afirmativos, contra 83 rechazos y 6 abstenciones, que resultaron claves para que el oficialismo evitara la sanción definitiva.
De haber prosperado la norma original, el haber mínimo de agosto habría ascendido a $336.928, y junto al bono de $110.000, el total habría alcanzado los $446.928. La jubilación máxima, en tanto, se hubiera ubicado en torno a los $2.267.263, frente a los $2.114.977 actuales.
Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, la medida aprobada por el Ejecutivo tendrá un impacto de entre el 0,22% y el 0,42% del PBI.
Con información de Infobae
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