Unas 20.000 personas se congregaron en la localidad para lanzar, aplastar y untarse con cerca de 120 toneladas de tomates demasiado maduros, distribuidos en varios camiones que recorrieron la calle principal del pueblo. En cuestión de minutos, la ropa blanca de los participantes se transformó en un mosaico de colores rojizos, mientras la música y el bullicio acompañaban la fiesta.
El lema elegido para esta edición fue “Tomaterapia”, en alusión a la recuperación de Buñol tras las inundaciones sufridas en 2024. Más allá del carácter festivo, también hubo expresiones políticas: en medio de la celebración, algunos participantes exhibieron banderas palestinas y pancartas críticas con Israel.
Los organizadores destacaron que la Tomatina volvió a desarrollarse con total normalidad y que la edición 2025 se recordará no solo por la cifra redonda de sus 80 años, sino también por la energía y el ambiente que dejaron las calles teñidas de tomate.
La Tomatina, que se celebra cada último miércoles de agosto, es reconocida mundialmente como una de las fiestas más pintorescas de España y atrae a turistas de todos los rincones del planeta.
Con información de La Capital
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