Esta situación extrema es recurrente en la temporada de precipitaciones, pero este año volvió a evidenciarse con fuerza. Además del drama productivo, la presencia de animales de gran porte sobre o junto a la calzada genera un serio riesgo vial para los conductores, que deben extremar precauciones y reducir la velocidad al circular por la zona.
El problema se agrava por la falta de mantenimiento en los sistemas de drenaje y canalización que permite el escurrimiento del agua de lagunas y esteros de la cuenca del río Santa Lucía. Hasta tanto no se implementen obras eficientes de desagüe, los productores seguirán luchando contra esta amenaza recurrente.
Con información de El Litoral
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