El accidente ocurrió bajo el conocido “Puente de la Concordia”, en un cruce muy transitado. Según las primeras investigaciones, el vehículo perdió el control en una curva, lo que ocasionó el vuelco y la fuga de gas. Minutos después se desató la explosión que alcanzó a decenas de automóviles y sorprendió a los vecinos de la zona.
Las escenas posteriores fueron de desesperación: cuerpos de bomberos, policía, protección civil y equipos de emergencia, junto con efectivos del Ejército y la Guardia Nacional, trabajaron contrarreloj para controlar el fuego, asistir a los heridos y trasladar a los más graves a distintos hospitales de la capital. Entre las víctimas se encuentran menores de edad, incluido un bebé que sufrió quemaduras.
Testigos relataron que varios vehículos fueron devorados por las llamas y que personas que circulaban por el lugar resultaron heridas de inmediato por la onda expansiva. En total, al menos 18 automóviles quedaron reducidos a chatarra.
Las autoridades abrieron una investigación para determinar si el camión cisterna contaba con las habilitaciones correspondientes y se investiga la posible falta de seguro vigente para circular. Mientras tanto, el gobierno de la Ciudad de México expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y prometió acompañamiento a los damnificados.
Este siniestro es uno de los más graves ocurridos en la capital en los últimos años y volvió a encender las alarmas sobre los controles y la seguridad en el transporte de materiales peligrosos.
Con información de Mdzol
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