Aunque el componente más grande de esos gastos de capital corresponde a transferencias de capital (49,7 % del total, con un crecimiento del 81,4 %), la inversión directa real por parte del Estado crece menos: un 26,1 %. Eso significa que, aunque hay aumento nominal, la obra física, la construcción y los megaproyectos no tendrían un impulso fuerte sino más bien limitado.
Para completar el contexto, el sector de la construcción atraviesa ya un momento muy complejo: se registra una caída de alrededor del 20,77 % en la actividad entre noviembre de 2023 y julio de este año, y se perdieron más de 67.000 puestos de trabajo desde el inicio de la gestión.
Con información de Ámbito
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