El documento, firmado por el intendente Gustavo Penayo Arce, ordena el cumplimiento inmediato de la medida y habilita a la Policía Nacional a intervenir ante cualquier actividad relacionada con la conmemoración del Día de Brujas, que se celebra el 31 de octubre.
Según el texto oficial, el objetivo es “resguardar el orden público, la moral y las buenas costumbres”. El jefe comunal fue más allá al declarar:
“Prohibimos la adoración a la muerte. Nosotros somos provida”.
La resolución sostiene que Halloween introduce símbolos vinculados a la oscuridad, la muerte y la superstición, considerados contrarios a las tradiciones paraguayas y a la fe cristiana profundamente arraigada en la comunidad.
En declaraciones a Radio 1020 AM, Penayo afirmó que la decisión busca preservar los valores de la vida, la fe y la moral cristiana, pilares que —según dijo— son esenciales para la formación de niños y jóvenes.
“Queremos evitar que los jóvenes caigan en situaciones de adoración a Satanás o participen en prácticas que distorsionen los valores de nuestra sociedad”, explicó el jefe comunal.
El municipio advirtió que cualquier persona o institución que desacate la medida se expondrá a sumarios administrativos y sanciones económicas, conforme a las normativas locales vigentes.
El texto concluye promoviendo la organización de actividades que fomenten la vida, la solidaridad y la unidad familiar, en reemplazo de celebraciones que, según el municipio, “trivializan la muerte y promueven el ocultismo”.
con información La Nación Paraguay
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