El presidente de River Plate, Stefano Di Carlo, anunció este miércoles la renovación del contrato de Marcelo Gallardo hasta diciembre de 2026, confirmando la continuidad del técnico en medio de una etapa deportiva adversa y a pocos días del Superclásico ante Boca Juniors.
El anuncio se realizó en el Estadio Monumental, donde Di Carlo, que asumió formalmente la presidencia el lunes, destacó la importancia de sostener la estructura institucional y deportiva.
“Venimos a cumplir con la palabra que dimos en campaña. Gallardo es la cara deportiva de River”, afirmó el dirigente ante la prensa.
“El club necesita estabilidad”
Acompañado por miembros de la comisión directiva y del cuerpo técnico, Di Carlo remarcó que la decisión busca transmitir estabilidad y confianza en un momento de turbulencia deportiva.
“El club necesita estabilidad, y los proyectos hay que apoyarlos también en los malos momentos”, sostuvo.
Gallardo, por su parte, evitó declaraciones extensas, limitándose a agradecer el respaldo recibido por la dirigencia y por el plantel.
Un respaldo en medio de la crisis
La renovación llega tras semanas de rumores sobre una posible salida del técnico, alimentados por los malos resultados y la suspensión de la conferencia de prensa posterior al partido ante Gimnasia.
River suma ocho derrotas en los últimos diez partidos y actualmente está fuera de los puestos de clasificación a la Copa Libertadores 2026, lo que generó malestar entre los hinchas.
Pese a ese contexto, la dirigencia decidió respaldar al entrenador más exitoso de la historia moderna del club, enviando una señal de unidad antes del duelo con Boca en La Bombonera.
Un mensaje político y deportivo
Con la renovación de Gallardo, Di Carlo refuerza el eje de su gestión basado en la continuidad y la coherencia institucional. La intención, según fuentes del club, es “blindar el proyecto deportivo” y evitar que la coyuntura afecte el rumbo de la nueva conducción.
El acuerdo con el entrenador incluye una cláusula de revisión anual, aunque las partes coincidieron en la necesidad de planificar a largo plazo.
El Superclásico del próximo domingo será una prueba decisiva no solo en lo futbolístico, sino también en lo simbólico: la oportunidad de River de reafirmar un liderazgo bajo presión.

