La fábrica de Essen en Venado Tuerto inició un ajuste profundo que incluyó más de treinta despidos, reducción de turnos y modificaciones directas en varias líneas de producción. La empresa avanzó con ceses que alcanzaron a trabajadores de planta y a personal eventual, en un contexto marcado por la caída del consumo y el ingreso creciente de productos importados que desplazaron etapas completas del proceso industrial local.
El ajuste se convirtió en uno de los más significativos dentro del rubro de artículos metálicos para cocina en la región y generó preocupación entre los trabajadores por la magnitud del impacto.
Tres áreas afectadas y despidos escalonados
Las desvinculaciones alcanzaron áreas de fundición, mecanizado y terminación, sectores que registraron una caída sostenida de actividad durante los últimos meses. Parte del personal llevaba años dentro de la planta y formaba parte de la estructura histórica de la marca.
El secretario general de la UOM Venado Tuerto, Diego Olave, confirmó que el número final superó los treinta despidos y explicó que la empresa ejecutó bajas en diferentes etapas. Según detalló, “de los 34 despidos, 17 son de planta permanente y el resto son trabajadores eventuales”, aunque señaló que Essen ya venía realizando bajas menores desde hacía tres meses.
Ventas a la baja y producción frenada
El primer factor que influyó en la decisión empresaria fue la fuerte caída del consumo. Las ventas de ollas, sartenes y artículos domésticos descendieron en casi todos los segmentos del mercado. Comercios con inventarios altos y rotación menor derivaron en un freno de turnos, menos horas operativas y reorganización interna de tareas.
Importaciones de Asia: piezas listas y menos mano de obra
El segundo factor fue el ingreso de material importado desde China, que modificó el esquema productivo. Olave señaló que la llegada de piezas semiterminadas redujo tareas en áreas donde antes trabajaban alrededor de 30 personas, reemplazadas por equipos reducidos de unos 8 operarios. Procesos como fundición, mecanizado y preparación de superficies quedaron desplazados por insumos ya procesados.
Esa dinámica redujo la necesidad de mano de obra y acotó las líneas locales a funciones de ensamblado y terminación.
Cambios en turnos y estructura interna
La empresa aplicó cambios en horarios y dotaciones: algunas líneas funcionaron con equipos mínimos y otras quedaron directamente inactivas por períodos. La reducción de actividad llevó a un achique estructural que impactó en la cantidad de operarios necesarios para sostener el ritmo productivo.
Los despidos se comunicaron de manera escalonada durante semanas, y los trabajadores afectados recurrieron al gremio para revisar indemnizaciones y trámites administrativos.
La historia de Essen y su expansión regional
Essen nació a fines de los años setenta impulsada por Wilder Yasci en Venado Tuerto, con un modelo basado en fundición de aluminio y ventas mediante revendedores independientes. Tras dos años de ensayos, produjo sus primeras cacerolas inspiradas en modelos vistos en Nueva York.
Desde entonces, la empresa vendió más de 30 millones de unidades, apoyada en una red de más de 20.000 distribuidores. En 2024 lanzó Essen+, un programa de fidelización que en pocos meses alcanzó una participación del 60% de sus clientes activos, con más de 40.000 canjes.
Con más de cuatro décadas de trayectoria, Essen opera en seis mercados: Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y México. Cerca del 30% de su producción se destina a estas filiales como parte de su plan de expansión regional.


