En Erechim, estado de Rio Grande do Sul, una violenta tormenta afectó a más de 6.400 familias, provocó daños graves en viviendas, paralizó servicios de salud y dejó 152 heridos. Según el ayuntamiento, entre 12 y 19 personas quedaron sin hogar mientras los equipos municipales avanzan con tareas de rescate y relevamiento.
La magnitud del evento forzó la suspensión de clases en 35 unidades educativas, entre escuelas municipales, estatales y privadas.
El granizo fue uno de los elementos más devastadores: techos perforados, ventanales destruidos y vehículos dañados dominaron el paisaje tras el temporal. El decreto de emergencia habilita la movilización de recursos para asistencia humanitaria, rehabilitación y reparación de daños.
En paralelo, Luiz Alves, en Santa Catarina, sufrió un volumen excepcional de lluvia: 114 milímetros en apenas seis horas. El acumulado dejó barrios enteros bajo el agua, comunidades aisladas y calles intransitables. En algunos puntos críticos, el nivel del agua llegó hasta los techos de los edificios.
La Defensa Civil local alertó sobre el riesgo de deslizamientos y la posibilidad de nuevos eventos climáticos. El secretario municipal, Paulo Tomio, confirmó que los equipos continúan en operativo constante por la cantidad de inundaciones y derrumbes registrados.
Las clases también fueron suspendidas durante la tarde y la noche, al igual que la atención en la Unidad Básica de Salud del barrio Canoas, que quedó aislada por la crecida. Las autoridades recomendaron a la población dirigirse a otros centros sanitarios hasta que se restablezca el acceso.
Mientras continúa el monitoreo del temporal, ambos municipios se preparan para una jornada centrada en la evaluación de daños estructurales y la búsqueda de asistencia para las familias afectadas. El escenario evidencia, según autoridades locales, el impacto creciente de los eventos climáticos extremos en la región sur de Brasil.
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