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La industria panadera enfrenta una crisis profunda que golpea a miles de comercios en todo el país. Referentes del sector estiman que más de 15.000 trabajadores quedaron sin empleo en los últimos meses debido al cierre de cientos de panaderías, asfixiadas por la fuerte caída del consumo y el crecimiento constante de los costos operativos.

Lejos de estabilizarse, el escenario podría agravarse. Empresarios advierten que, si no se implementan medidas urgentes, continuará el cierre de locales en diferentes provincias, con un impacto directo en el empleo formal y en la actividad económica de barrios enteros.

El derrumbe del sector se da en un contexto de estancamiento general de la actividad económica, menor nivel de ventas y una presión creciente sobre los costos. Para las panaderías —pymes que dependen casi exclusivamente del mercado interno— el aumento de la harina, la energía y los alquileres deja márgenes cada vez más estrechos y, en muchos casos, directamente los empuja a trabajar “a pérdida”.

Martín Pinto, presidente del Centro de Panaderos de Merlo y referente de la Cámara de Industriales Panaderos (CIPAN), fue contundente al describir la situación: el ritmo de cierres se aceleró en el último trimestre y no hay señales de que la tendencia vaya a revertirse. “Es imposible competir cuando los insumos básicos aumentan mes a mes y el consumo se derrumba”, sostuvo.

Desde las entidades representativas del sector reclaman al Gobierno nacional un paquete de medidas que permita sostener la actividad: alivios fiscales, acceso a financiamiento y programas que incentiven el consumo. Sin esos instrumentos, advierten, más panaderías podrían desaparecer en los próximos meses.

El impacto social ya se siente. En muchos barrios del país, la panadería es uno de los últimos comercios tradicionales en cerrar y cumple una función económica y comunitaria clave. Su desaparición no solo implica pérdida de empleo, sino también menor movimiento comercial y más dificultades para las familias que dependen de estos negocios.

Mientras tanto, los trabajadores del rubro exigen respuestas que eviten una ola mayor de despidos y condiciones laborales cada vez más precarias. El temor del sector es que, sin medidas urgentes, la crisis se profundice y arrastre a más pymes del mercado interno.


con información de BAE Negocios

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