⭐⭐⭐ Días siendo campeones del mundo: 1204 | ★★ Días siendo bicampeones de América: 629

Por Jay C


En los últimos tiempos, dentro de la escena de eventos, se viene dando una situación que invita a la reflexión. Como productor de eventos y DJ, y también como alguien que ama profundamente la escena y la música, siento la necesidad de compartir una mirada que aporte a construir.

Es cada vez más común que parte del público espere invitaciones o busque acceder sin costo a los eventos. Es una práctica que, con el tiempo, se fue naturalizando, y es comprensible desde la lógica de quien busca disfrutar una salida. Sin embargo, también es importante visibilizar lo que sucede del otro lado.

La organización de un evento implica entre dos y tres meses de planificación, inversión económica, contratación de artistas, equipos técnicos y humanos, y una serie de decisiones orientadas a brindar una experiencia de calidad. Lejos de ser algo improvisado, cada detalle responde a un trabajo previo significativo.

En este contexto, vale destacar que en nuestra región los valores se mantienen especialmente accesibles. Las entradas suelen oscilar entre $10.000, $15.000 y $20.000, y los precios de barra también están pensados para que la mayor cantidad de personas pueda participar. Al mismo tiempo, la realidad actual del país plantea nuevos desafíos: traer artistas internacionales requiere hoy estructuras de costos muy diferentes, donde las entradas en etapas early pueden comenzar alrededor de los $40.000 o incluso más. Mientras no exista una adaptación progresiva a estos valores, para muchos productores se vuelve complejo acceder a ese tipo de propuestas.

Cuando el acompañamiento del público no alcanza, los productores muchas veces se ven obligados a ajustar sobre la marcha para poder sostener el evento. Estas decisiones, aunque necesarias, pueden impactar en el resultado final, generando una experiencia distinta a la inicialmente proyectada.

Lejos de plantearlo como un reclamo, esta reflexión busca abrir una invitación: comprender que cada entrada adquirida representa una forma concreta de apoyo. No se trata solo de un acceso, sino de una contribución directa al crecimiento y la sostenibilidad de la escena.

En esa línea, se propone compartir un mensaje común bajo el concepto #NoAlFree, y extiendo esta invitación a colegas productores de eventos. No como una imposición, sino como una herramienta para generar conciencia de manera respetuosa y positiva, invitando al público a acompañar desde su lugar.

El crecimiento de la escena es un proceso colectivo. Solo a través del compromiso compartido será posible desarrollar eventos de mayor magnitud, atraer público de otras provincias y acceder a artistas de mayor relevancia.

Share.