El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, lanzó un duro mensaje a las guerrillas, organizaciones narcotraficantes y demás grupos armados ilegales al otorgarles un plazo de 30 días para someterse a la Justicia.

El anuncio fue realizado luego de recibir la credencial que lo acredita oficialmente como ganador del balotaje presidencial, en el que se impuso al candidato oficialista Iván Cepeda.

“Todos los ilegales disponen de un mes para organizar su sometimiento”, afirmó el mandatario electo durante un discurso en Bogotá.

Fin de los diálogos con los grupos armados

De la Espriella adelantó que una de sus primeras decisiones será poner fin a los procesos de diálogo abiertos durante el gobierno de Gustavo Petro.

El abogado, identificado con la derecha colombiana, aseguró que su administración no ofrecerá beneficios extraordinarios a las organizaciones ilegales.

“En mi gobierno no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables”, sostuvo.

La seguridad aparece como uno de los principales desafíos de la próxima administración, en un contexto marcado por el fortalecimiento de grupos armados y el aumento de la violencia en distintas regiones del país.

Promesa de mano dura

Durante su discurso, De la Espriella reiteró que su gobierno estará basado en el “imperio de la ley” y prometió fortalecer la cooperación internacional, especialmente con Estados Unidos e Israel, en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

El dirigente, conocido como “El Tigre”, llegó a la Presidencia con un discurso crítico hacia la política de paz impulsada por Gustavo Petro y planteó un cambio de rumbo en materia de seguridad.

Un país dividido tras las elecciones

El presidente electo asumirá el próximo 7 de agosto para un mandato que se extenderá hasta 2030.

En la segunda vuelta obtuvo 12,9 millones de votos, equivalentes al 49,66% del total, frente a los cerca de 12,7 millones de sufragios (48,70%) logrados por Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y representante del oficialismo.

Además de la crisis de seguridad, el nuevo gobierno deberá afrontar un escenario de déficit fiscal y un clima político marcado por una fuerte polarización entre la derecha y la izquierda colombiana.

Con este primer mensaje como presidente electo, De la Espriella dejó en claro que la seguridad y el combate a los grupos armados serán los ejes centrales de su gestión.