El Servicio Federal de Seguridad abrió una causa contra Pável Dúrov y lo acusó de no eliminar canales, chats y bots que, según el organismo, eran utilizados para coordinar sabotajes, atentados, estafas y otras actividades ilegales.
La defensa advirtió que, en caso de ser declarado culpable, podría enfrentar una pena de prisión perpetua. Las autoridades rusas buscarían avanzar con su detención en ausencia y solicitar su extradición mediante Interpol.
El Servicio Federal de Seguridad de Rusia declaró este miércoles en búsqueda internacional a Pável Dúrov, fundador del servicio de mensajería Telegram, después de abrir una causa en su contra por presunta cooperación con actividades terroristas.
“Dúrov fue acusado de colaborar con actividades terroristas. Fue declarado en búsqueda internacional”, informó el organismo ruso mediante un comunicado publicado en su sitio oficial.
El abogado Vladímir Zherebenkov señaló a la agencia TASS que se trata de una acusación de extrema gravedad y sostuvo que, si la Justicia comprobara su responsabilidad, el empresario podría enfrentar una condena a prisión perpetua.
Además, explicó que las autoridades podrían ordenar su detención en ausencia y luego solicitar su extradición por medio de Interpol. Hasta el momento, no se informó en qué país se encuentra Dúrov ni si existe una orden internacional ya tramitada ante ese organismo.
Telegram reaccionó poco después de conocerse la decisión mediante una publicación en su cuenta oficial de X. La plataforma difundió una antigua fotografía de Dúrov haciendo un gesto obsceno frente a la cámara.
La imagen ya había sido utilizada por el empresario en 2011, cuando el holding ruso Mail.ru manifestó su intención de adquirir VKontakte, la red social creada por Dúrov y conocida como el “Facebook ruso”. En 2014, el fundador abandonó la empresa y la plataforma pasó a estar controlada por Mail.ru bajo el nombre de VK.
Las acusaciones del Servicio Federal de Seguridad
El Servicio Federal de Seguridad sostuvo que Telegram incumplió la legislación rusa al no eliminar numerosos canales, chats y bots utilizados, según la acusación, por organismos de inteligencia ucranianos y por organizaciones consideradas extremistas o terroristas.
De acuerdo con el organismo, esos espacios eran utilizados para organizar y coordinar sabotajes, atentados, asesinatos masivos y maniobras de fraude informático dentro de Rusia. El comunicado atribuyó a esas actividades numerosas víctimas, entre ellas mujeres y menores de edad, además de daños materiales por miles de millones de dólares.
El FSB también afirmó que agentes de inteligencia ucranianos se hacían pasar por mujeres jóvenes para contactar a ciudadanos rusos, obtener transferencias de dinero y luego extorsionarlos bajo la amenaza de acusarlos de financiar al enemigo.
Según la versión oficial, las víctimas eran posteriormente obligadas a participar en ataques contra agentes de seguridad, incendios en instalaciones de transporte, energía, comunicaciones y entidades bancarias. También habrían sido utilizadas como intermediarias dentro de esquemas de estafas dirigidas contra otras personas.
El organismo mencionó especialmente el caso del chatbot Daivinchik/Leo, presentado como un servicio de citas dentro de Telegram. Según el FSB, durante el último año fueron detenidos 46 jóvenes rusos de entre 18 y 22 años que, tras ingresar a ese servicio, terminaron presuntamente involucrados en actividades de sabotaje y terrorismo.
Telegram sigue siendo utilizado pese al bloqueo
Telegram y WhatsApp fueron bloqueados en Rusia después de que las autoridades acusaran a ambas plataformas de incumplir las leyes locales y negarse a eliminar contenidos prohibidos.
Pese a las restricciones, numerosos usuarios continúan accediendo a los servicios mediante redes privadas virtuales, conocidas como VPN, que permiten sortear los bloqueos aplicados por el Gobierno ruso.
En paralelo, las autoridades impulsan el uso de MAX, un servicio nacional de mensajería que, según las estadísticas oficiales, cuenta con más de 86 millones de usuarios.
Con información de EFE.
Este artículo fue escrito por una herramienta de inteligencia artificial. Un ser humano capacitado de nuestro equipo revisó el texto antes de su publicación.