El diputado nacional por Misiones advirtió que la iniciativa tendría un impacto especialmente grave en una provincia marcada por el minifundio, la alta ruralidad y su condición fronteriza.

Durante su exposición en la Comisión de Agricultura, sostuvo que flexibilizar la compra de tierras podría agravar la concentración territorial en medio de la crisis que atraviesan las economías regionales.

El diputado nacional por Misiones, Oscar Herrera Ahuad, realizó una firme defensa del modelo productivo y territorial de la provincia durante su exposición ante la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados, donde se analiza el proyecto de reforma de la Ley de Tierras impulsado por el Gobierno nacional.

El exgobernador sostuvo que una normativa pensada para regiones con grandes extensiones rurales puede generar consecuencias profundamente negativas en Misiones, donde predominan el minifundio, las explotaciones familiares y una elevada proporción de población vinculada directamente con la producción.

“La compra de 100 hectáreas pone en jaque el sistema social de una provincia”, resumió, al explicar que en Misiones la tierra no representa únicamente un activo económico, sino el sustento de miles de familias productoras.

Herrera Ahuad enmarcó el debate en la crisis que atraviesan las economías regionales de Misiones, con especial impacto en el sector yerbatero. En ese escenario, consideró que una mayor apertura del mercado de tierras podría facilitar procesos de concentración y extranjerización cuando muchos pequeños productores atraviesan dificultades económicas.

“Las chacras no valen nada, la producción yerbatera cayó, el sector productivo no puede levantar la cosecha y está la desesperación por vender la tierra”, afirmó.

Para describir el contexto, agregó: “Estamos en el momento de la tormenta perfecta“.

La particularidad territorial de Misiones

El legislador insistió en que la provincia no puede ser evaluada con los mismos criterios que otras jurisdicciones. Recordó que el 92% del territorio provincial limita con Brasil y Paraguay y que entre el 26% y el 30% de la población vive en áreas rurales, una de las proporciones más altas del país.

De acuerdo con lo expuesto durante la comisión, esa realidad comprende a alrededor de 500.000 misioneros que residen en colonias y chacras, donde predominan explotaciones familiares de entre 2 y 22 hectáreas.

“Vivir en la ruralidad no es algo negativo; significa vivir donde se produce”, remarcó.

Herrera Ahuad señaló que ese entramado constituye una parte central del modelo económico provincial y sostiene actividades como la yerba mate, el té, la forestación y otras producciones regionales.

En ese marco, sostuvo que la adquisición de superficies que podrían parecer reducidas en otras provincias puede alterar de manera considerable el equilibrio productivo y social de Misiones.

Durante su exposición, el diputado también cuestionó el argumento económico utilizado para respaldar la iniciativa, según el cual la flexibilización podría generar ingresos por aproximadamente 15.000 millones de dólares.

A su entender, ese eventual ingreso debe contrastarse con las consecuencias sociales que podría provocar el desplazamiento de familias rurales y la concentración de la propiedad.

“Estoy seguro de que el daño social o el gasto social será superior a esos 15.000 millones de dólares”, sostuvo.

El planteo apuntó a que cualquier evaluación económica debe contemplar también el impacto sobre la población rural, el arraigo, el empleo y la continuidad de las pequeñas explotaciones productivas.

Cuestionamientos al silencio administrativo

Herrera Ahuad objetó además el mecanismo de silencio administrativo positivo previsto en el proyecto, mediante el cual determinadas operaciones podrían quedar autorizadas si no existe una respuesta estatal dentro del plazo establecido.

“Va a depender de la voluntad de un gobernador si deja una hoja guardada durante seis meses y la tierra es vendida porque no hubo una respuesta”, advirtió.

Para el diputado, ese mecanismo puede debilitar los controles sobre operaciones vinculadas con tierras y recursos considerados estratégicos, además de trasladar a las provincias una responsabilidad política de alto impacto.

“Yo no me permito estar del lado de quien se la va a sacar”

El cierre de su intervención concentró el sentido político y personal de su postura. Herrera Ahuad recordó que uno de los momentos más significativos de su gestión como gobernador fue la entrega de títulos de propiedad a colonos misioneros.

“Si hubo uno de los momentos más felices de mi vida como político fue poder entregar un título de propiedad a un colono para que sea dueño de su propia tierra”, expresó.

Luego sintetizó su rechazo al proyecto con una definición directa: “Yo no me permito estar del lado de quien se la va a sacar”.

La posición del diputado se suma a las expresiones de rechazo que distintos sectores de Misiones plantearon frente a la iniciativa. Entre ellos se encuentran el gobernador Hugo Passalacqua, intendentes, legisladores, organizaciones rurales, representantes de la Iglesia y entidades empresarias.

Esos sectores consideran que la reforma puede afectar el modelo de colonización, la soberanía territorial y el desarrollo productivo de una de las provincias con mayor presencia de pequeños productores del país.