Una proyección privada advierte que 1.070 firmas industriales dejaron de operar durante los primeros cuatro meses del año y que otras 2.000 podrían cerrar antes de diciembre.

El informe de Industria y Desarrollo también calcula que podrían perderse otros 105.000 puestos de trabajo, entre empleos directos e indirectos.

Más de 3.000 empresas industriales podrían cerrar durante 2026 y otros 105.000 puestos de trabajo estarían en riesgo antes de fin de año, según una proyección elaborada por Industria y Desarrollo (I+D) a partir de la evolución de la actividad fabril, la capacidad ociosa y datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

Durante los primeros cuatro meses del año dejaron de funcionar 1.070 firmas industriales y, de mantenerse la dinámica observada en las distintas ramas del sector, el estudio estima que aproximadamente otras 2.000 podrían cerrar sus puertas durante los meses restantes.

El relevamiento señala además que entre diciembre de 2023 y abril de 2026, último período con información disponible, se registran 3.759 empresas industriales menos.

En materia laboral, la proyección estima que hasta fin de año podrían perderse otros 105.000 puestos vinculados con la actividad industrial: unos 60.000 empleos directos y 45.000 indirectos.

Según los datos citados en el informe, hasta el momento ya se habrían perdido cerca de 90.000 puestos directos y otros 60.000 indirectos.

El trabajo fue realizado para La Nación por I+D, consultora dirigida por Diego Coatz, exdirector ejecutivo y execonomista jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA).

Uno de los indicadores que genera preocupación es el nivel de capacidad ociosa. Según el análisis, siete de las doce principales cadenas industriales se encuentran entre un 30% y un 40% por debajo de sus máximos de los últimos diez años y operan, en promedio, con alrededor del 40% de su capacidad sin utilizar.

“La industria está atrapada en un efecto sándwich: por un lado, una demanda interna debilitada que limita las ventas y, por el otro, costos en dólares e importaciones desleales, más contrabando, crecientes que comprimen los márgenes”, sostuvo Coatz.

El especialista agregó que, cuando ambos factores actúan simultáneamente, numerosas empresas apenas consiguen cubrir sus costos fijos, mientras enfrentan también el desafío de sostener inversiones en tecnología.

Los datos disponibles hasta mayo muestran una caída acumulada del 3,1% en la actividad industrial. El último Índice de Producción Industrial Manufacturero registró un avance desestacionalizado del 0,4%, pero una baja interanual del 5,7%.

Otro análisis, elaborado por la consultora Audemus, indicó que los indicadores adelantados de junio sugerían un nuevo retroceso de la actividad manufacturera y ubicaban al sector casi un 9% por debajo del promedio de 2023.

Según ese relevamiento, doce ramas industriales acumularon caídas durante los primeros cinco meses de 2026 respecto del mismo período de 2025. Entre las más afectadas se encuentran textiles, prendas de vestir, cuero y calzado, maquinaria y equipo, otros equipos y aparatos y la industria automotriz-autopartista, con contracciones de dos dígitos.

Las cifras se conocieron en medio de una discusión pública entre el Gobierno nacional y representantes industriales por la situación del sector, la apertura comercial y el nivel del tipo de cambio.

El ministro de Economía, Luis Caputo, cuestionó a quienes critican la política oficial hacia la industria durante una exposición ante empresarios en la Cámara de Agentes de Bolsa.

El presidente de la UIA, Martín Rappallini, respondió que las expresiones del funcionario “no son declaraciones felices que ayuden al diálogo”.

“Defender la industria no es incompatible con defender la estabilidad macroeconómica, la baja de inflación, el equilibrio fiscal y la normalización de la economía”, afirmó Rappallini.

Desde la Federación de Industriales de Santa Fe también cuestionaron las expresiones del ministro y señalaron que el sector enfrenta una combinación de caída de actividad, pérdida de competitividad, aumento de costos e incertidumbre para sostener inversiones y empleos.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, Elio del Re, afirmó que distintas ramas acumulan meses de caída y advirtió que la contracción se mantiene desde hace alrededor de 20 meses.

Las estimaciones difundidas corresponden a estudios privados y deberán contrastarse con la evolución de los indicadores oficiales durante los próximos meses.


Con información de La Nación.