La relación del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva con sus socios del Mercosur atraviesa un momento de tensión. Con Argentina, el conflicto escaló después de los cruces con Javier Milei, mientras que Paraguay protestó por declaraciones del mandatario brasileño sobre la Guerra de la Triple Alianza.
Pese a las diferencias políticas, especialistas consideran que la interdependencia económica reduce las posibilidades de que las disputas deriven en una ruptura dentro del bloque regional.
Brasil atraviesa un escenario de creciente tensión diplomática con Argentina y Paraguay en la antesala de las elecciones brasileñas de octubre. Los cruces del presidente Luiz Inácio Lula da Silva con Javier Milei y una controversia abierta con el gobierno de Santiago Peña colocaron a dos socios fundadores del Mercosur en conflicto con la principal economía del bloque.
La relación entre Brasil y Argentina se deterioró después de que Milei viajara a São Paulo a finales de julio para respaldar la candidatura de Flávio Bolsonaro. Durante esa visita, el mandatario argentino volvió a cuestionar a Lula y lo calificó de “ladrón” y “presidiario”, además de criticar al juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes.
Días más tarde, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires y posteriormente decidió no permitir su regreso, reduciendo la representación diplomática en Argentina al nivel de encargado de negocios. Según el artículo de France 24, analistas consideran el episodio como una de las crisis bilaterales más graves de las últimas décadas.
La tensión política se produce mientras ambos países mantienen una fuerte relación comercial. Entre enero y junio de 2026, las exportaciones argentinas hacia Brasil alcanzaron los 6.254 millones de dólares, mientras que las importaciones provenientes de ese país sumaron 7.650 millones. Argentina, por su parte, continúa siendo uno de los principales destinos de las exportaciones brasileñas.
Paralelamente, Brasil abrió otro frente diplomático con Paraguay. La controversia comenzó después de que Lula afirmara, durante una visita a una fábrica de armamento en São Paulo, que Paraguay había invadido Brasil, Uruguay y Argentina en 1864, en referencia a la Guerra de la Triple Alianza.
La reacción paraguaya incluyó una declaración de repudio aprobada por el Congreso y la convocatoria del embajador brasileño por parte del gobierno de Santiago Peña. Según el documento citado en la nota, las palabras de Lula “distorsionan y minimizan” la dimensión histórica del conflicto.
Posteriormente, Lula y Peña mantuvieron una conversación telefónica para abordar la controversia y ambos gobiernos avanzaron en una estrategia para contener el conflicto. La relación bilateral ya había atravesado otro episodio de tensión en abril de 2025, cuando Brasil fue acusado de realizar una operación de ciberespionaje vinculada a las negociaciones sobre las tarifas de la central hidroeléctrica de Itaipú.
Pese al escenario político, especialistas consultados por France 24 consideran que las disputas diplomáticas no necesariamente pondrán en riesgo al Mercosur. Eduardo Mello, profesor de Política y Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas, sostuvo que debe diferenciarse el conflicto político de la relación económica entre los países.
“No creo que necesariamente estas crisis de declaraciones se conviertan en algo mayor, son típicas de un momento de elección”, afirmó Mello al analizar las tensiones entre Lula y Milei. También recordó que, pese a la inexistencia de una relación personal entre ambos presidentes, Argentina y Brasil continuaron negociando temas centrales, entre ellos el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea.
El escenario regional se completa con el conflicto entre Brasil y Estados Unidos. Washington revocó recientemente la visa de la embajadora brasileña en ese país, Maria Luiza Ribeiro Viotti, mientras persisten diferencias por nuevos aranceles del 25% sobre exportaciones brasileñas y acusaciones de injerencia en el proceso electoral.
Según los analistas citados, estas disputas internacionales también ingresaron en la campaña brasileña. Lula incorporó la defensa de la soberanía nacional a su discurso electoral, mientras el respaldo de Donald Trump y Milei a Flávio Bolsonaro forma parte del escenario político que rodea a los comicios.
Una encuesta de Genial/Quaest publicada a mediados de julio indicó que el 42% de los consultados afirmó que los aranceles estadounidenses aumentaban su intención de votar por Lula, frente al 27% que señaló una mayor inclinación hacia Flávio Bolsonaro. Sin embargo, los especialistas advirtieron que el factor decisivo para el electorado continuará siendo la situación económica interna de Brasil.
Con información de France 24.