La institución comenzó a funcionar en 2006 como una iniciativa orientada a la biotecnología vegetal, con transferencia de conocimientos desde Cuba y articulación con instituciones científicas. Cuatro años después obtuvo la certificación internacional ISO 9001 para sus procesos de desarrollo, producción y transferencia tecnológica.
Uno de sus principales campos de trabajo fue la multiplicación a escala de plantas in vitro con calidad genética y sanitaria. La producción alcanzó cultivos agrícolas, forestales, ornamentales y medicinales, entre ellos banano, eucalipto, caña de azúcar y mandioca.
En 2011 incorporó el desarrollo de soluciones biológicas para la producción agrícola. Entre ellas se encuentra MIHOBA, sigla de Misiones Hongos y Bacterias, un biofertilizante elaborado con cepas nativas de Trichoderma asperellum.
Según la información suministrada, MIHOBA es el único bioinsumo registrado por un Estado provincial ante el SENASA con todas las habilitaciones correspondientes.
Biofábrica también conformó un banco de germoplasma de especies medicinales y desarrolló las infusiones TEKOA. Desde 2022 avanzó además en tecnologías vinculadas con la producción de cannabis medicinal destinado a la elaboración de aceite.
La institución impulsó diplomaturas en biotecnología vegetal y bioinsumos agrícolas. Hasta el momento se desarrollaron nueve cohortes, de las que egresaron 190 diplomados.
También fueron creadas las biofábricas móviles Phytolab, orientadas a transferir tecnologías a otros territorios. La experiencia alcanzó, entre otros puntos, a Buenos Aires, Córdoba y Formosa.
En 2023 comenzó a funcionar, junto con el Ministerio del Agro y la Producción, el Centro Hortícola de San Vicente. El espacio cuenta con 52 invernaderos destinados a validar tecnologías, producir hortalizas y capacitar a productores.
Allí se incorporaron sistemas de fertirriego, semi-hidroponía, hidroponía NFT, captación de agua de lluvia y polinización con abejorros, con el objetivo de desarrollar herramientas aplicables a la producción hortícola y fortalecer el abastecimiento local.
A dos décadas de su creación, Biofábrica Misiones continúa orientando su trabajo a transformar conocimiento científico en herramientas destinadas a las cadenas productivas. Desde la institución señalaron que el desafío es seguir acercando tecnologías accesibles y adaptadas a las condiciones de la provincia para mejorar la productividad, la calidad y la sostenibilidad de la chacra misionera.
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