Un AVE impactó contra otra formación que estaba detenida cerca de Toledo. Varios vagones descarrilaron y cayeron por un terraplén. Los sobrevivientes describieron escenas de desesperación, mientras los investigadores analizan si una orden equivocada provocó la tragedia.
Al menos 30 personas murieron y decenas resultaron heridas este miércoles 28 de octubre en España, cuando dos trenes de alta velocidad chocaron en la provincia de Toledo, a unos 130 kilómetros de Madrid. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones y obligó a desplegar un importante operativo de rescate.
El accidente ocurrió a las 8.54, hora local, en el kilómetro 118 de la línea ferroviaria Madrid-Sevilla, entre las localidades de Los Yébenes y Urda.
Según las primeras reconstrucciones, un tren AVE de Renfe, que había salido de Madrid hacia Sevilla, chocó desde atrás contra una formación de la compañía Iryo que permanecía detenida sobre las vías.
En los dos trenes viajaban 544 pasajeros, según informó el Gobierno de Castilla-La Mancha. El AVE transportaba a 397 personas, mientras que en la formación de Iryo había 146 pasajeros y un bebé.
El impacto provocó que varios vagones salieran de las vías y cayeran por un terraplén. Los servicios de emergencia encontraron importantes daños estructurales en las formaciones y comenzaron a asistir a los pasajeros que habían quedado atrapados o resultaron heridos.
Las autoridades españolas confirmaron inicialmente al menos 30 fallecidos y advirtieron que el balance podría modificarse durante las tareas de rescate.
“Ha sido un choque tremendo”: el relato de los sobrevivientes
Los testimonios de los pasajeros reflejaron la magnitud del accidente.
Miguel Ángel Pérez, quien viajaba en uno de los últimos vagones del AVE, contó a la televisión pública española que la colisión se sintió con enorme violencia.
“Ha sido un choque tremendo. El vagón ha volcado parcialmente. Hemos visto vagones al lado destrozados”, relató durante una entrevista con RTVE.
El pasajero explicó que había conseguido salir de la formación, aunque permanecía preocupado por las personas que viajaban en los sectores más afectados.
Otros testigos describieron escenas de confusión, gritos y pasajeros que intentaban abandonar los vagones por las ventanas.
David Gómez, un trabajador que se encontraba cerca del lugar, relató a El País que escuchó un fuerte impacto y se acercó para ayudar antes de que llegaran los primeros equipos de emergencia.
Las imágenes difundidas desde la zona mostraron vagones dañados, equipos sanitarios y personal de rescate trabajando alrededor de las formaciones accidentadas.
Investigan si una orden equivocada provocó la colisión
Uno de los principales interrogantes es cómo dos trenes de alta velocidad terminaron ocupando el mismo tramo de vía.
Según las primeras informaciones publicadas por medios españoles, el sistema automatizado de señalización y seguridad LZB habría sufrido una falla que obligó a detener varios servicios ferroviarios.
Cuando se intentó restablecer la circulación, el tren de Iryo habría permanecido inmovilizado, mientras que el AVE recibió una orden para continuar.
Fuentes del Gobierno español citadas por El País señalaron que un operador del centro de control de Atocha podría haber autorizado equivocadamente el avance del tren de Renfe.
La investigación deberá establecer si esa instrucción fue determinante en el choque y qué ocurrió con los mecanismos de seguridad que debían impedir una colisión.
Por el momento, se trata de una hipótesis de investigación y no de una causa establecida oficialmente.
Suspendieron los servicios y habilitaron teléfonos para familiares
La gravedad del accidente obligó a suspender la circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, uno de los corredores con mayor movimiento de pasajeros de España.
El administrador ferroviario Adif anunció la interrupción del servicio mientras los equipos de emergencia trabajaban en el lugar y se evaluaban los daños sobre las vías.
Bomberos, helicópteros sanitarios, ambulancias y personal especializado participaron del operativo.
Las autoridades de Urda también prepararon instalaciones municipales para recibir y asistir a las personas afectadas.
El Gobierno español, encabezado por Pedro Sánchez, siguió el desarrollo de las tareas de rescate y mantuvo contacto con el Ministerio de Transportes y las autoridades regionales.
Para los familiares que necesitan consultar sobre los pasajeros, Renfe habilitó el número 900 10 10 20. También se establecieron líneas de asistencia por parte de Iryo y los servicios de emergencias de Castilla-La Mancha.
El accidente volvió a poner bajo investigación los protocolos de seguridad de la red ferroviaria española, particularmente los procedimientos que se aplican cuando los sistemas automáticos de control dejan de funcionar.
Mientras los investigadores intentan reconstruir lo ocurrido, el operativo de asistencia continúa y las autoridades no descartan que la cantidad de víctimas aumente.