La localidad combina sectores de Mata Atlántica con acantilados de tonos rojizos y dorados que descienden hasta la costa. A lo largo de su litoral también se encuentran playas con características diferentes, desde zonas de oleaje aptas para surf hasta sectores con piscinas naturales.
Entre sus puntos más conocidos se encuentra Baía dos Golfinhos, donde es posible observar delfines cerca de la costa. El acceso caminando debe realizarse durante la marea baja, cuando queda disponible la franja de arena que permite llegar hasta la ensenada.
Praia do Centro está ubicada frente al núcleo urbano y durante la marea baja forma piscinas naturales. Desde allí también parten excursiones náuticas y paseos en embarcaciones hacia otros sectores de la costa.
Praia do Amor, en tanto, se caracteriza por su oleaje y por la forma de corazón que puede observarse desde los miradores ubicados sobre los acantilados. Es uno de los sectores frecuentados por surfistas.
La zona cuenta además con el Santuario Ecológico de Pipa, una reserva natural con senderos señalizados entre vegetación autóctona y miradores con vistas panorámicas del litoral.
En los alrededores también se ofrecen recorridos en vehículos 4×4 y buggies por sectores de dunas, con trayectos hacia la laguna de Guaraíras, en Tibau do Sul.
El centro de Pipa conserva calles empedradas y concentra una oferta gastronómica que incluye platos regionales e internacionales, con presencia de pescados y camarones.
Para viajar desde Argentina, una de las alternativas señaladas es volar hasta el Aeropuerto Internacional Aluízio Alves de Natal y desde allí completar el recorrido terrestre hasta Pipa.
El trayecto dura aproximadamente una hora y media y puede realizarse mediante servicios de traslado, colectivos de línea o vehículos de alquiler.
Con información de El Destape.
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