Vamos al super con la lista de compras: stevia, lavandina en gel, maquinitas de afeitar, y así sigue la lista. Frente a la góndola donde permanecen colgadas las maquinitas de afeitar, a simple vista las rosadas salen unos tres, cinco o diez pesos más. El ibuprofeno de caja color rosado, es más caro que el que tiene caja de color azul, pastillas frutales de “princesas” salen más caras que las mismas con motivo de “autos”.
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A ésta forma de desigualdad de género denominamos impuesto rosa o pink tax. Pensemos un poco, ¿podría llegar a ser mi pierna de piel más sensible que la cara de un chabón? y no, nada hay que justifique la diferencia de precio, salvo el bendito color.
Atenti a estos tres puntos al respecto:
  1. No solo pasa en Argentina, de hecho en países como Estados Unidos y Francia está medido y en Francia hay una búsqueda estatal para controlar la situación. ¡Chaque!
  2. Varios colectivos feministas están denunciando la situación, actualmente en Twitter hay una movida para visibilizar la problemática, chusmealo en @FundacionFEIM o haciendo una búsqueda con el hashtag #NoPinkTax.
  3. ¿Qué opciones tenemos para no pagar de más? optar por el genérico o que simplemente viva el azul. ¡Ojo! la forma más importante es sumar con la difusión de las campañas y si se animan etiquetando a @MilenicoTM con imágenes locales.
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