Contra todas las expectativas, luego de la campaña 2015, el gobierno de la provincia de Misiones y el gobierno nacional se han entrecruzado guiños, gestos, abrazos, tuits, memes (?) de afecto. La oposición que lleva adelante el Frente Renovador de la Concordia ha pasado a ser considerada como La Oposición Ejemplo para las demás provincias, como ya hemos advertido en este medio, y esto trae algunas consecuencias.

Podemos rescatar particularidades sobre tres jugadores esenciales en esta liga: la opinión pública, la militancia renovadora y la oposición provincial. Pese a que existen reclamos (sobre todo económicos) que aún no han sido resueltos por parte del gobierno nacional, la opinión pública, en Misiones, aprueba este pacto de gobernabilidad; incluso en este contexto de “buena sintonía” entre ambos esquemas, existen en las agrupaciones militantes, dentro de la renovación, y sobre todo las vinculadas a las juventudes, que presentan cierta resistencia a la buena relación, cuestión que puede ser vista como positiva si se entiende que la ‘rebeldía’, de los jóvenes, no solo que no está mal, sino que hasta es necesaria; y por último una oposición, en la provincia, que no ve con buenos ojos esto porque se genera cierta incomodidad dentro de los dirigentes de primera línea de Cambiemos, que ocupan escaños municipales o provinciales, e incluso los que obtuvieron cargos nacionales a fines de 2015 que se sienten desconcertados con la relación Renovación – Cambiemos a nivel nacional, dada la aparente preferencia del gobierno de Macri por los funcionarios que integran el movimiento misionerista.

Pero ¿Cuál es el límite del acuerdo? ¿Hasta dónde esa gobernabilidad, que se paga con gobernabilidad, es tal? Porque hasta ahora pareciera que la Renovación le está dando fiado a un Cambiemos al que ya le queda poco lugar en la libretita de almacenero político.

En los últimos días hemos tenido varios ejemplos donde se marcan los límites y donde la Renovación dice: “No muchachos, seremos ejemplo y todo lo que ustedes quieran. Pero la yerba no se toca, las tarifas son una locura y el aire acondicionado era a 24, no el dólar”.

El Gobernador Passalacqua, en su discurso de apertura de sesiones ordinarias, se encargó de remarcar que el precio de la yerba no se va a desregular para que se libere al mercado. Intención manifestada, off the record, desde adentro del Ministerio de Agroindustria de la Nación, dirigido por Etchevehere, como trueque a cambio de la prórroga de la Ley 25080, de inversiones para bosques cultivados. Cuando consulté a gente ligada a Luis Miguel (el ministro, no el de la serie de Netflix), la respuesta fue: “Ya sabes que el precio de la yerba lo maneja Federico Ramón”. Me quedé atónito en el momento que me enteré que el actual Embajador en España manejaba algo más que su 4×4.

La energía y el combustible hoy son las cosas que más inquietan a los misioneros. La primera es compartida con gran parte del país que se está viendo afectada por los tarifazos, en muchos lugares no solo con el precio de la luz sino también con los demás servicios públicos. La nafta si, por las asimetrías con Encarnación y por el alto costo del flete, es un problema que se refleja exclusivamente en esta zona. Sobre estos temas ya hay proyectos presentados en Diputados y uno en el horno a punto de salir en el Senado de la Nación.

El que estuvo picante es, Mauri (Closs), que en Twitter plasmó su posición respecto a las declaraciones de Luis Caputo, ministro de Finanzas, cuando dijo que la situación alrededor del dólar “no los agarró desprevenidos”. La respuesta del Senador fue “Claro! Si tienen la guita afuera”. El exgobernador asegura que “la situación económica se le fue de control al gobierno de Macri”.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, sostuvo en la conferencia de prensa este viernes que “este gobierno no se ata ni se inmola con una receta: siempre está dispuesto a mirar la realidad y obrar en consecuencia». La verdad es que no parece que observen la realidad. Elevar las tasas, para impedir una eventual corrida bancaria, no es más que pan para hoy y los riesgos de una recesión económica se incrementan con tales cifras.

Resta ver que va a pasar con las reformas laborales. No tuvieron problema, desde el gobierno nacional, en reconocer que se tratarán durante el mundial de Rusia. Aunque lógicamente no manifiestan que se trata de una estrategia por la ‘distracción’ de la gente con el certamen, sino que “se debe a cuestiones pura y exclusivamente de agenda parlamentaria”. Da la sensación que muchos cambios serán acompañados por gran parte del arco político, aunque existen cuestiones donde se tocan temas sensibles como el SAC, y las indemnizaciones (que ya fueron rechazadas por la CGT) donde se encontrará Cambiemos con resistencia por parte de la oposición. Los bloques misioneros, en ambas cámaras del Congreso de la Nación, serán muy observados por los trabajadores y deberán tomar decisiones que los marcarán políticamente.

En fin, parecería ser que el límite de la Renovación, en cuanto al pacto de gobernabilidad, no es más que el Misionerismo. Un movimiento que nació hace 15 años, que con el correr del tiempo adquirió una identidad que trasciende a los partidos políticos modernos y que planea reinventarse constantemente para perdurar. Si consideramos que la gente, producto de la vorágine comunicacional, de innovación y tecnológica que estamos viviendo, también está en proceso de cambio constante, parecería que finalmente nos hemos encontrado con un Partido Político que acompaña la mutación de la sociedad y que no se estanca en una época esperando que se sumen adeptos, sino que va a buscarlos.

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