El Gobierno de Macri cede al reclamo de las nuevas compañías aéreas para competir con pasajes más baratos. Esto puede producir una carnicería de marketing entre las empresas, pero los grandes beneficiados deberían ser los pasajeros.

Las aerolíneas low cost en Argentina ganaron otra batalla: eliminar el precio mínimo que regía sobre los pasajes de avión. El Ministerio de Transporte anunció esta semana el fin de la regulación que impedía que, en el cerrado mercado aéreo del país, se desatase una guerra de ofertas entre las compañías aéreas similar a la de otros países. A partir del próximo 15 de agosto, las aerolíneas podrán vender pasajes domésticos (dentro del país) al precio que quieran con un mes de antelación. Todo se mantiene igual para quienes deseen volar antes de 30 días o a un destino extranjero.

«Quienes antes no podían acceder a volar porque no lo encontraban accesible podrán hacerlo. Pero además, fomentará la compra con anticipación y aumentará así la ocupación del avión», indicó la cartera de Transporte en un comunicado. El Gobierno de Mauricio Macri aspira a alcanzar los 20 millones de pasajeros de avión a fines de 2019, el doble que en 2015.

Una muy buena noticia para todos pero, más que nada, para el 93% de los argentinos que no vuelan en avión.

Julian Cook, CEO de Flybondi

Durante los 12 años de kirchnerismo, Argentina quedó al margen del desembarco de las aerolíneas de bajo costo en otros países de la región, como Chile y Brasil. La escasa competencia y años de inflación elevada dispararon los precios de los pasajes aéreos y la mayoría de la población debe recorrer enormes distancias en colectivo y endeudarse pagando en 12, 18 o incluso 24 cuotas esos pasajes. Las compañías de transporte, que en 2015 transportaban al triple de pasajeros que los aviones, son las grandes perjudicadas.

El despegue de las aerolíneas de bajo costo fue más lento de lo que se esperaba. El precio mínimo fijado para los pasajes era uno de los factores que jugaba en contra. El otro es el rechazo de los gremios aeronáuticos. Se oponen a la política laboral y salarial de las low cost, más dura que la de las aerolíneas convencionales, y a la desregulación del mercado lanzada por Macri.

La desregulación será muy beneficiosa para los argentinos, para el turismo y las economías regionales. La experiencia en Europa indica que incluso las aerolíneas tradicionales se ven favorecidas y aumentan la venta de boletos por el ingreso de aerolíneas de bajas tarifas, puesto que ayudan a dinamizar el mercado. Estamos convencidos de que las autoridades han tomado una decisión que favorecerá el crecimiento del sector»,

Ole Christian Melhus, consejero delegado de Norwegian Air Argentina

Cuando Macri anunció una «revolución de los aviones» y licitó centenares de rutas para atraer inversiones, las aerolíneas de bajo costo vieron un gran potencial en Argentina. Somos el octavo país más extenso del mundo, con 5.000 kilómetros de norte a sur y más de 40 millones de habitantes acostumbrados a pagar precios mucho más altos que en los países vecinos por viajar. Otra de las ventajas son los grandes atractivos turísticos del país, con Buenos Aires, las cataratas de Iguazú y el Perito Moreno a la cabeza. El sector turístico local confía en que la enorme devaluación del peso, que perdió más del 50% de su valor frente al dólar en lo que va de año, junto a la oferta de pasajes aéreos a menor precio sea un imán para los extranjeros. Ahí es donde Misiones puede salir beneficiada.

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