Hace poco más de un año, se anunció que se filmaría una serie basada en la vida del cantante Luis Miguel, con la venia del mismo, que incluso se encontraba presente en esa conferencia. Para la mayoría de las personas fue un momento “meh”, para otros significó “qué pérdida de presupuesto”, y para unos pocos fanáticos y seguidores del cantante, cuyos mayores hits ya dejaron de sonar en los medios hace más de 10 años (o por lo menos, con la frecuencia de antes), probablemente haya sido una noticia copada para volver a posicionar a su ídolo en la actualidad.

Ahora bien, 3 meses después de su estreno, el cantante romántico por excelencia tuvo una suerte de “revival”: entrevistas en televisión, playlists de spotify entre lo más escuchado, fragmentos de sus canciones usadas para titular la nueva foto de perfil de algún pseudo influencer y miles de nuevos fanáticos. Y además, obviamente, la recomendación de los que ya la vieron, el famoso “boca a boca”, que vale mucho más que millonarias publicidades.

Pero, ¿qué puede ofrecernos Luis Miguel para tener una atrapante serie de 13 episodios? Los que escuchamos hablar de él, simplemente lo vemos como un cantante talentoso, quizás atractivo, con fama de mujeriego, carismático, y no mucho más. Pero ese artista que irrumpió en el mundo de la música cuando era un adolescente, e interpretó algunas de las baladas románticas más reconocidas de la historia latina, tenía un trasfondo muy fuerte y oscuro, escondido detrás de esa sonrisa fácilmente reconocible por la pequeña separación entre sus dientes.

No queremos spoilearlos de nada, simplemente intentamos en esta nota tratar de explicar por qué una serie biográfica de Luis Miguel, uno puede arrancar a verla un domingo al mediodía… y de repente ya son las 23 y no te diste cuenta.

Es inevitable al terminar la primera temporada, sentir intriga, ansiedad y un poco de empatía por el cantante. Hay cuestiones que aun necesitamos saber, por lo que estamos a la expectativa del anuncio de una segunda temporada, cosa que no ocurrió de manera oficial aun. Hubo una noticia que la confirmaba, y explotó en las redes sociales por el hype que generó la serie, pero lamentablemente, se trató de algún gracioso que jugó con nuestros sentimientos.

¿Es perfecta? No, no es ni “Breaking Bad”, ni “Stranger Things”, ni “Friends”, ni “La Casa de Papel”. Tiene sus pequeñitos baches por aquí y por allá, pero que no llegan a alterar la esencia del producto final. Es distinta, es real, está bien hecha, es fuerte, te sorprende, te hace reír, te hace sentirte mal, te hace querer seguir viéndola. Es una historia que si fuera ficción, sería muy buena y uno pensaría que tiene un gran guionista. Pero saber que es biográfica, y que todo eso le ocurrió a un ícono al que todos conocemos, le da mayor dramatismo y tangibilidad, lo que por supuesto, suma para crear esta nueva serie de culto.

Y vos, ¿ya la viste? Si no lo hiciste, el pronóstico del tiempo anuncia un fin de semana frío y nublado. Como diría el misionero, “ya sabés ya”.

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