La tenista francesa Alize Cornet, justo antes de empezar el tercer set de su partido de primera ronda con la sueca Johanna Larsson se dio cuenta que se había puesto la camiseta al revés. Por eso se la sacó en mitad de la cancha para ponérsela bien. El juez le emitió una «advertencia por conducta indebida».

El «warning» fue interpretado por muchos como una actitud sexista contra la jugadora francesa, y las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo a la tenista. La norma dice que si un jugador (en el circuito masculino) que viene del vestuario cambia su indumentaria en la cancha recibe un «warning». Lo que indica que es ridícula la sanción porque la tenista no cambió su indumentaria, se la colocó bien nada más.


En horas más tarde la WTA (Asociación de Tenis Femenino, por sus siglas en inglés) saltó también en defensa de la jugadora francesa. La organización indicó que esta normativa no existe en el circuito femenino y que, por lo tanto, no la aceptan. Los capos máximos del US Open fueron volando a sacar la norma de su libro y ese código de conducta pasó a la historia. Cornet no pudo ganar su encuentro y se despidió del torneo de este año.

No es la primera polémica últimamente sobre a la vestimenta que puede o no puede llevar una tenista. El traje tipo mono diseñado para uso posparto que Serena Williams llevó al Roland Garros fue prohibido por la Federación Francesa de Tenis.

 


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