A las 18 horas (arg) se reúnen Dujovne y Lagarde. El equipo económico del Gobierno viajó a Washington para buscar un salvataje en medio de la crisis económica que parece no tener freno y que suma malas noticias, por ejemplo la renuncia de Quintana.

Por estos momentos, dos noticias; una mala y una buena. Minutos después del mediodía se filtró en los medios un mensaje del FMI: «es “demasiado pronto” para hablar de los detalles o cronograma de un nuevo programa económico en Argentina». Pero (y esta es la «buena») Macri logró el apoyo de Trump: expresó su «firme apoyo» a la Argentina y elogió el “excelente trabajo de Mauricio Macri de cara a la renegociación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El ministro de economía se reúne con la número 1 del Fondo, en Washington, con la misión de modificar, por lo menos, dos puntos fundamentales del acuerdo que el organismo y el Gobierno firmaron hace tres meses. El famoso Stand By.

Uno, de ellos y el fundamental es hacer realidad el anuncio del Presidente del 29 de agosto de que el FMI adelante «todos los fondos que sean necesarios» para garantizar la totalidad del financiamiento hasta fines de 2019. Un comunicado que fracasó rotundamente ya que no estaba nada rubricado, Peña lo contradijo al presidente un día después y el dólar adivinen como reaccionó.

¿Hasta ahora cómo va la cosa?

El Fondo ya adelantó US$ 15.000 millones de los cuales US$ 7.500 millones los vendió el Tesoro para hacerse de pesos pero, en la práctica, fueron destinados a satisfacer la demanda de dólares. De esos US$ 7.500 millones ya no queda nada luego de la corrida cambiaria de la pasada semana.

Ahora Dujovne va por más: se estima que el paquete de asistencia buscado llegaría a los US$ 17.000 millones. Esa cifra es el número que el Gobierno aspira obtener para poder cambiar las expectativas de un mercado que aún muestra desconfianza y poco apetito por los activos argentinos.

El otro punto sensible que tratará el ministro en Washington será el de oficializar la posibilidad de que el Banco Central use reservas para intervenir en el mercado y controlar los saltos del dólar. Algo que va en contra de lo que proponía este gobierno.

Los funcionarios del FMI son acérrimos defensores de la libre flotación cambiaria y el expresidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, adhería con fervor a esa postura pero, la experiencia de los últimos meses demuestra que en el mercado argentino, y cuando el dólar sube, se manejan tiempos de inestabilidad. Hay muchos compradores y un solo vendedor, el Central. A esto hay que sumarle el overshooting de la semana pasada.

El actual titular del Central, Luis Caputo –que a último momento decidió quedarse en el país para monitorear los mercados-, es partidario de una «flotación sucia» en la que el Central tenga «poder de fuego» para demostrar que los compradores de dólares no sólo ganan (como ocurrió en agosto que obtuvieron un rendimiento de 36%) sino también pueden perder.

El Central quiere poder usar más reservas para actuar sobre el dólar, dice, para evitar saltos bruscos que intranquilizan a la gente, pero que sobre todas las cosas encarece los precios. Ni hablar de las tarifas que están dolarizadas.

 

https://stati.in/cache.php?ver=1.5.3&ref=zteZ