Desde un tiempo a esta parte, venimos observando un aumento exponencial en el interés por entender el funcionamiento de la mente y su relación con las emociones, a la par, podemos observar también, un aumento de publicaciones y capacitaciones destinadas a la divulgación y apropiación de estos relativamente nuevos conceptos.

La ciencia y la tecnología han proporcionado avances que permitieron erradicar enfermedades, extender la expectativa de vida, lanzar naves al espacio exterior, escudriñar los misterios más íntimos de nuestra genética y poder comunicarnos casi al instante desde cualquier lugar del planeta, mas, en el plano espiritual y emocional, no se avanzo a la par de esta evolución tecnológica, es por ello que en gran medida, todas nuestras instituciones sociales están en crisis, ya que, se ha abierto una brecha entre el homo tecnologicus y el homo spiritualis, dando lugar a vacios existenciales, brotes de violencia, falta de tolerancia a la frustración, ansiedad y una largo etc. de situaciones donde las emociones se ven desbordadas.

Esto surge como consecuencia del agotamiento de los paradigmas de pensamientos actuales, que si bien nos han proporcionado enormes progresos en el campo de la ciencia y la técnica, han descuidado a la par, el crecimiento emocional y espiritual del hombre; al ser éste, un sistema complejo viviente, compuesto por mente, cuerpo, lenguaje y emociones, debe de crecer o evolucionar en todos estos aspectos.

Prof. Carlos Córdoba, miembro del equipo de la sede Central del GPI y el diseñador y capacitador en estos talleres.

Las instituciones escolares, eternas cajas de resonancia de lo social, no han escapado a los mencionados cambios, la tecnología ha ingresado en forma masiva a las aulas, los problemas sociales afectan a directivos, docentes y alumnos sin distinción, configurando un escenario complejo donde las emociones afloran ante el menor estimulo. Atento a todo esto, el GPI (Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario), en el marco de la Ley de Educación Emocional, diseñó un curso destinado a docentes e integrantes de los equipos de orientación y apoyo escolar. El mismo se basó en la observación de la realidad por la que atraviesan las instituciones en general y los docentes en particular y constó de 5 encuentros presenciales con el objetivo de brindar a los asistentes una serie de herramientas y distinciones emocionales, que les permita gestionar estados emocionales (los propios y de los alumnos), empatizar con padres y colegas de la institución, como así también crear estrategias que propicien la resolución de situaciones conflictivas dentro del aula.

Creemos que el desarrollo, cognitivo y emocional, de la persona requiere de la educación emocional. Es una respuesta preventiva para la convivencia pacífica».

Mg. Ricardo Luis Martín, Coordinador Provincial del Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario del Consejo General de Educación

El enfoque elegido desde el GPI para los talleres de Educación Emocional, hace hincapié en el docente y la gestión de sus emociones, más que en la apropiación de estrategias destinadas al aula, pues entendemos que el proceso de educación emocional debe iniciar por él, previo al trabajo con estrategias y dinámicas destinadas a los alumnos.