El Tribunal Superior de Justicia de Brasil modificó la sentencia del ex presidente a 8 años, 10 meses y 20 días. Con esta decisión, Lula podría lograr prisión domiciliaria o pedir un régimen semiabierto desde el mes de septiembre, debido a que ya habría cumplido un sexto de la pena en prisión.

Los cuatro magistrados que componen el Superior Tribunal de Justicia (el quinto se había eximido de participar en la votación por conflicto de intereses), se manifestaron de forma unánime por una reducción de la condena del ex mandatario. Los votos afirmativos fueron de Felix Fischer, el relator del Lava-Jato, Jorge Mussi, Reynaldo Soares da Fonseca y Ribeiro Danta .

Con esta votación, el camino para que Lula da Silva sea liberado en septiembre de este año o beneficiado al menos de un régimen semiabierto, con derecho al trabajo diurno, de acuerdo con expertos judiciales, quedó despejado.

Sin embargo, medios brasileños advirtieron que, en la medida que también responde por otras causas, el expresidente puede sufrir nuevas condenas que lo mantengan en prisión o, en caso de que obtenga el beneficio de la domiciliaria, lo podrían regresar a la cárcel.

La defensa pedía la anulación del juicio en primera instancia y, por ende, la de la condena que fue dictada por un tribunal de alzada, que le condenó a doce años de cárcel, ahora reducidos a ocho años y diez meses.

Lula fue condenado en febrero pasado a 12 años y 11 meses de cárcel por un tribunal de primera instancia, producto de la realización de reformas en otra propiedad, igualmente a cambio de contratos en la petrolera estatal. Desde que fue encarcelado, Lula permanece en una celda especial, de 15 metros cuadrados y adaptada a su condición de expresidente, en un edificio de la Policía Federal en Curitiba, ciudad del sur del país en la que tiene sede el tribunal a cargo de la operación Lava Jato contra la corrupción.

Además, sobre Lula pesa otra condena a otros doce años de cárcel en un caso muy similar, pero dictada hasta ahora en primera instancia y no aún confirmada en la segunda. En caso de que esta pena sea ratificada en segunda instancia, lo que podría ocurrir durante el primer semestre de este año, quedaría frustrada la posibilidad de que el ex mandatario pase a cumplir lo que resta de su primera condena en su domicilio.

En ese segundo proceso, el asunto se refiere a una casa de campo en el interior del estado de Sao Paulo, que también le habría sido entregada a título de soborno a Lula, quien además enfrenta otras seis causas penales por supuesta corrupción