Macri se reunió innumerables veces en el año con Miguel Ángel Pichetto. Ya se han publicado los profusos elogios que el Presidente le dedica al inoxidable senador peronista. Con un eje fundamental: defiende al Gobierno mejor que varios de los propios.

Y no solo en la esgrima cotidiana, tanto en el Senado como en radios y tevé, sino como hizo dos meses atrás, en Washington, delante de operadores e inversores neoyorquinos. Eso, dicen, terminó de convencer a los que se resistían a llevar a un peronista en la fórmula.

Por eso, cuando habla Pichetto todo es música para los oídos de funcionarios como Rogelio Frigerio (más acostumbrado a la rosca con el peronismo) o del propio Marcos Peña, un defensor a ultranza del estilo puro del PRO y sus aliados.

Enfrentado hace tiempo con Cristina Fernández de Kirchner, y distanciado desde hace poco de Sergio Tomás Massa, por su acercamiento definitivo a los K, Pichetto se transformó en un nombre que mostraría la apertura que necesita Cambiemos en este turno electoral donde el riesgo de una derrota (incluso en primera vuelta) se ha transformado en algo latente.

Así, el nombre de Pichetto se convirtió en los últimos días en el preferido de Macri y Peña para mostrar criterio de amplitud y búsqueda de electores independientes y del peronismo. Hace instantes cerraron el acuerdo para la fórmula presidente-vice.

Pichetto ha dado muestras claras sobre su actual alineamiento: “El ciclo de Macri termina en 2023”, le dijo este lunes en el programa de TV de Carlos Pagni.