Que alguien me diga, ¿Quién apagó la luz?: Sobre cañones galácticos, soles drenados y otras yerbas.

Si hay algo que ningún amante del cine puede negar, es que la saga de Star Wars es una de las mejores historias épicas jamás contadas del cine de todos los tiempos, que ha marcado a millones de personas en el mundo y que posee legiones de seguidores ávidos de novedades, datos y todo tipo juguetes u objetos de colección. Lo que pocas veces se ha escrito o dicho, es que la saga Star Wars (como cualquier película a mi entender) pueda servir también como material didáctico de enorme potencial a la hora enseñar contenidos escolares de casi cualquier índole. Para esto, en el caso de Star Wars y la mayoría de las películas de ciencia ficción y superhéroes, lo recomendable por parte del docente es, suspender temporalmente la refutación de los fenómenos y hechos observados en las películas y adoptar como estrategia el “y que pasaría si…” a fin de brindar la posibilidad de que sea el alumno quien deduzca, si lo observado es posible o no.

Star Wars como herramienta didáctica

Un ejemplo de lo planteado, surgió como parte de las muchas charlas que mantuvimos con Luis “Pola” Polasek, Marcelo Haughan y Diego Jacquier; resulta que estos muchachones, estaban a cargo de “Aquí base echo, me copian?”, mítico programa de radio enteramente dedicado al universo Star Wars, del que me permitían participar cada 15 días, después de pasar estrictos controles de seguridad, haciendo un bloque al que dimos en llamar “todo lo que se de ciencias lo aprendí viendo Star Wars”. Allí tomábamos algún aspecto, fenómeno o escena, mostrado en las películas o series de la saga, para vincularlo con ciencia, historia, filosofía y demás, todo con un fin pedagógico y de divulgación.

Una tarde mientras flasheabamos sobre armas locas, tanto en las pelis como en nuestra realidad, nos percatamos que la StarKiller tendría algunos inconvenientes para funcionar en nuestra realidad. Como habrán notado los seguidores de Star Wars, los guionistas no se andan con chiquitas; en las primeras películas se mostro como arma suprema, la “Estrella de la Muerte”, una especie de pelota metálica del tamaña aproximado de nuestra luna, capaz de fulminar un planeta completo con un solo rayo. Al parecer, esto les pareció poco y para “El despertar de la Fuerza” mostraron la ya mencionada StarKiller, un planeta completo capaz de liquidar todo un sistema planetario de un solo tiro, para lo cual, debía tomar prestada la energía de alguna estrella cercana para recargar su cañón.

Ahora bien, dejando de lado todos los imposibles y dando paso al “y qué pasaría si…” por un momento, supongamos que nuestra tierra fuera una StarKiller y quisiésemos hacer unos tiros, supongamos a Marte, tal como se muestra en la peli, deberíamos absorber la energía de nuestra estrella más cercana, el sol; para esto, tendríamos que tener en cuenta unos cuantos detalles (pequeños detalles, nada del otro mundo) como por ejemplo, que nuestro sol tiene un diámetro 110 veces más grande que el de nuestro planeta y nos supera 1 millón de veces en tamaño.

Otro aspecto a tener en cuenta (entre muchos) es que, el sol es una enorme usina de fusión, que mediante un proceso que involucra enormes temperaturas y presión, une átomos de hidrogeno hasta transformarlos en helio, lo cual produce energía calórica/lumínica y que con un segundo de produccion, alcanzaría para cubrir las necesidades energéticas de todo el planeta durante 500.000 años, un solo chispazo de Helios nos serviría para encender asados por toda la eternidad. Dicho esto y haciéndonos eco de lo que nos cuenta Finn, uno de los personajes de las últimas entregas de la saga, quien llego a trabajar como encargado de mantenimiento (o algo así) en la StarKiller, que mediante un mecanismo prodigioso (no explicado) drenaban hasta secar la estrella cercana como ya dijimos, si hiciéramos lo mismo con nuestro sol, tendríamos que tomar la precaución de pensar donde almacenar toda esa energía, recordemos, producida por un objeto que nos supera 1 millón de veces en tamaño. Imaginemos que encontramos la solución y que podemos almacenar esa bocha de energía en una ultra mega batería, aun así, los problemas no pararía de aparecer; drenar la energía de una estrella, significaría también acortar su periodo de vida (de ahí el título de este articulo), lo cual equivaldría a una muy pero muy mala idea, ya que éstas, tienen la mala costumbre de aumentar su tamaño a medida que van agotando su combustible, o sea, nos pasaría por encima durante crecimiento.

A no darse por vencidos señores, si no podemos contar con el sol ya que nos liquidaríamos a nosotros mismos, podríamos usar la energía de otra estrella, ¿verdad?, muy bien, la otra estrella más cercana a nuestro planeta es Próxima Centauri, que de poder drenar su energía, sus primeros fulgores tardarían poquito en llegar ya que está a unos 4 años luz de distancia, demasiada espera para cargar un cañón planetario me parece. De ultima, ya que no podemos contar con las estrellas que tenemos a mano, podríamos usar el núcleo terrestre para cargar nuestro cañón, total, esto no nos traería ningún problema, ¿verdad?

Ampliaremos la próxima, saludos.

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