Ayer preguntaba en clase el profesor de macroeconomía, un economista que nos intentaba explicar qué pasa con Argentina que no era competitiva, lo siguiente: ¿Qué harían ustedes si se quedan, o están por quedar, sin trabajo? “Postularme a vicepresidente”, fue lo primero que pensé. No lo dije porque muchas veces nuestras creencias pueden llevarnos a un mal desenvolvimiento en la asignatura.


Es que eso fue lo que hizo Miguél Ángel, un tipo que se queda sin banca en diciembre y con escasas posibilidades de renovar. Lógico que reducirlo a simplemente eso, sería -por lo menos- bizarro. Pero lo que ayer fue vendido, como una decisión de profundo coraje y convicción, fue decidido unas horas antes, con los resultados adversos para Cambiemos del domingo 9 de junio (más que en las provincias; en las grandes ciudades). El escenario se completa con un expresidente de bloque “aceptando” la nominación sin haberse ido formalmente de Alternativa Federal y teniendo pautadas en el día de ayer, martes, reuniones con ese espacio.

¿Está claro, no? Pichetto, que termina mandato como legislador este año, renuncia a la presidencia de Bloque del Senado para “darle libertad” a los demás senadores y deja Alternativa, habiendo recorrido el país con este sello, luego de decirle que si a Macri. Datos, no opinión.

¿Tenemos claves para entender la candidatura de Pichetto?

Pensemos en los dos beneficiados. Las primeras son claramente las consultoras. Ahora los grandes pronosticadores de resultados podrán medir(se) con datos más claros y la polarización en marcha les permite obtener menor margen de error en sus investigaciones.

Los segundos victoriosos, Cambiemos o “El Cambio Federal”, o «Juntos por el Cambio» (en Misiones no les fue muy bien) o como sea que se llamen. El partido de gobierno estaba realmente complicado, con el compañero de fórmula del Cat, porque los radicales (que ayer fueron el objeto de todos los memes) no aceptaban. No solo no aceptaban, sino que en la Convención se adoptó la postura de ir por “la tercera vía”. Quizá en la fiebre de la gastada vía redes sociales faltó parar la pelota (Massa dixit) y ponerse a pensar que la “derrota” del radicalismo, no implica una derrota de Mauricio en octubre o noviembre. Opinión, no datos.

Cornejo chau, Sanz chau, las mujeres radicales chau, las PRO puras menos, Lousteau tampoco. Hasta de Brandoni se habló este martes a la mañana. Perfil sacó una nota el lunes hablando del “casting” para la vicepresidencia donde había 16 nombres. Ninguno era Pichetto. Por eso sale victoriosa la coalición gobernante con esta decisión, porque dentro de su margen de maniobra (que se amplió con la presentación de la dupla FF) era la mejor a adoptar.

Simbólico, concreto, fuerte. La gran paradoja

No solo se agrandó el abanico de posibilidades con les Fernández, sino que hasta se vieron obligados a dar un golpe similar. Cambiemos buscó así dar el mismo efecto puertas adentro. Simbólico, concreto, fuerte. Y para el afuera, mostrarse más amplios. La noticia, para nosotros, es la agonía del Peronismo Alternativo o de Alternativa Federal; un espacio que nunca terminó de nacer, y se murió. Urtubey hará la suya (y ojo que no termine acompañando a Piqueto -Pagni dixit-) pero no mueve la aguja. Ni hablar el “consensudo” Lavagna que concentra unos pocos puntos que podrían estar restándole más a Macri que a Cristina hoy.

La gran paradoja es que, quizá, el primero en querer acabar con la grieta y pensar en una tercera opción para estas elecciones, renunciando a cualquier alianza con CFK, yendo a buscar a Lavagna (no nos olvidemos que la foto más reconocida de Lavagna es con Miguel Ángel), es el que le dio la estocada final a este camino. El que termina de sentenciar en la Argentina, nuevamente, una polarización electoral es Miguel Ángel Pichetto.

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Todo muy lindo pero ¿Quién carajo vota a Pichetto?

A priori, todo es simbólico, titular, prensa, redes, un revuelo bárbaro. Pero en término de votos ¿Cuánto nos va a traer Pichetto? podrían, válidamente, preguntarse los cambiemistas. Parece que la respuesta es, de manera directa, nada. En términos de votos, la capacidad de acarreo de esta alianza, es nula. Pero el foco debe ponerse sobre el redireccionamiento indirecto que provoca Pichetto y, parece que en Cambiemos entendieron esto, así lo tomaron los demás dirigentes oficialistas.

Funcionarios de primera línea que le dieron la bienvenida en las redes sociales. Los de segunda y tercera que borraron tuits a lo largo de la tarde de ayer. De los funcionarios de cuarta no sabemos nada, porque Iglesias todavía no apareció. Entre la decisión y el anuncio no hubo demasiado tiempo y no se llegó a avisar a todos. Pero esto tiene que ver con el margen de maniobra que habilitaron les Fernández ¿En serio podemos pensar en correr con el archivo a algunos de los competidores en estas elecciones?

Por redireccionamiento indirecto nos referimos a la estabilidad. Ya no es simplemente “mercados” nuestra referencia para con estabilidad, sino un todo. El merval, el dólar, el riesgo país, etc, todos ya no han dado sus respuestas entre la noche de ayer y la mañana de este miércoles. Positiva, por cierto. Y vaya si no es un alivio un dólar estable, hasta las elecciones al menos, para Mauricio. A veces parece más preocupado por Sebastián Yatra y Antonia, pero no; lo que no le deja dormir es el dólar. Y en un mar de incertidumbre, como es la política nacional hace unos meses, la estabilidad es lo que verdaderamente cotiza en bolsa.

Con un electorado, que Cambiemos apuesta a mantener y reforzar, pendiente todavía de “no convertirnos en Venezuela con CFK en la fórmula”, Pichetto es una salida estable. Con la bendición de Carrió, Sanz, y la victoria en el “ala política” del gobierno, ósea Monzó, Vidal y Larreta por sobre Peña y Durán Barba, porque los primeros pedían ampliar la coalición, Pichetto es estabilidad. Y se cierra un círculo perfecto acá: la gran ventaja que tuvo Macri para sostenerse este tiempo, y su último tanque de nafta de cara a las elecciones, es la amenaza de Cristina en frente y su posibilidad de retorno ¿Quién es el gran defensor de su libertad, desde el Senado? Hermoso todo.

La grieta no se termina pero muta

El senador confirma la victoria de quienes, dentro de Cambiemos, quieren ensanchar la coalición. Está claro que peronismo vs antiperonismo no será más la polarización ¿Pero podríamos hablar de kirchnerismo vs antikirchnerismo? Estos días leí un concepto muy interesante que hablaba sobre todo lo que multiplicas por kirchnerismo, da kirchnerismo. Pero vamos más allá, y adoptamos la idea de la grieta entre el Institucionalismo (continuación de la democracia liberal, república Y MERCADOS) vs el Populismo.

«En las próximas elecciones decidiremos si queremos vivir en una república o volver a un autoritarismo populista», dijo el Presidente.

Se enfrentan entonces los que buscan continuar con una país que se maneje por los principios del libre mercado y aquellos que creen en un Estado, no como el de 2003 – 2015, pero seguro más presente que el que sostienen los primeros. Pichetto es un hombre de los mercados, por si no quedó claro en la reacción de los mismos. Su perfil, su institucionalidad, su organicidad y sus contactos sedujeron a Cambiemos. Tampoco vamos a decir que esto estaba planeado desde un principio y justificar así a House of Cards como TT en el día de ayer, pero si nos me animo a afirmar que, dentro de las posibilidades, Cambiemos o como se llame, adoptó la mejor. No tengo ni una prueba, pero tampoco dudas. 

Las dificultades económicas, los pésimos resultados que consiguió el oficialismo nacional en elecciones provinciales sin ampliarse y la jugada del espacio opositor, con les Fernández, impulsaron a un cambio de estrategia. Esto está claro. Ahora, nadie pensó en la Señora Bisman y eso me duele.