El huracán Dorian azotó las islas Bahamas el domingo con lluvias torrenciales y vientos cercanos a los 300 km/h, dejando una estela de destrucción mientras se desplaza con una trayectoria incierta hacia la costa este de Estados Unidos, donde se ordenó la evacuación de cientos de miles de personas.

De categoría 5, con vientos sostenidos de 295 km/h, Dorian tocó tierra al mediodía en el cayo Elbow de las islas Ábaco, en el noroeste de las Bahamas, como el huracán más poderoso en impactar el archipiélago, según reportes del Centro Nacional de Huracanes (NHC) de EEUU.

Esta categoría es la más alta de la escala. Podría provocar daños importantes en viviendas, edificios industriales y otro tipo de inmuebles pequeños, además de inundaciones. Miles de personas evacuaron Gran Bahama para alejarse de la furia de Dorian.

El presidente Donald Trump advirtió que además de Florida, también Carolina del Sur, Carolina del Norte, Georgia y Alabama probablemente «serán impactadas con (mucha) más fuerza de la anticipada», y señaló que Dorian se ve como «uno de los huracanes más grandes de la historia».

Desde la madrugada del domingo los habitantes de las islas han publicado en redes sociales videos de la llegada de vientos y lluvias de tormenta tropical, además del incremento en la marea.

Las costas de Georgia, Carolina del Sur y del Norte también sufren un riesgo creciente de fuertes vientos y tormentas peligrosas a finales de esta semana, probablemente hasta el jueves.

En el resto de territorio estadounidense le esperan lluvias torrenciales que podrían producir inundaciones en las costas del sudeste y las regiones bajas del Atlántico hasta el próximo fin de semana.