Verónica Bergottini es oriunda de Eldorado, descubrió el mundo de la biofabricación y biotextiles cuando era alumna de Diseño de Autor, actividad que inició por hobbie, ya que es Doctora en Ciencias Biológicas. A partir de allí encontró una gran oportunidad para investigar y emprender.

La biofrabricación tuvo su origen en la biomedicina, donde se empleaban células para crecer materiales biológicos compatibles con el objetivo de diseñar arterias, implantes, etc. Lo que ocurre actualmente es que esta práctica se extendió al diseño, como una necesidad de cambio, una búsqueda de nuevos materiales compostables y de origen orgánico. En este plano recobra mucha importancia la biología y surge la biofabricación aplicada al diseño.

Verónica lleva adelante Karu Biodiseño, un Biocuero que “es el paradigma que va regir la moda del futuro”, enfatizó. “Buscamos cultivar materiales mediante biotecnología para crear productos que sean compostables al finalizar su ciclo de vida, pretendemos estar alineados a los principios de la economía circular, alineados a nuevos modelos de producción, se utilizan bacterias, levaduras, hongos, células de mamíferos o algas para producir materiales sustentables y ecoamigables”, detalló la Dra. Bergottini que en la actualidad se desempeña como Investigadora en la Universidad Argentina de la Empresa.

Durante su Doctorado en la Universidad de Neuchâtel (Suiza) profundizó sus investigaciones en yerba mate, hasta utilizarla para cultivar el biocuero.

En Argentina el desarrollo biotextil aún es incipiente, por eso a través de la mezcla del diseño con la investigación buscan demostrar que es posible tener una moda ecológica y sustentable.

Al escuchar el testimonio de Verónica es imposible no caer en la cuenta de cuán importante es investigar y desarrollar materiales de bajo impacto, hay una necesidad urgente de nuevos desarrollos. “Los procesos productivos de las fibras como el algodón o las fibras sintéticas tienen alto impacto ambiental, la biofabricación es una forma de reinventar, propagar células que sinteticen materiales y que permitan economizar tiempo, espacio y recursos naturales, es decir, tener una fábrica en un laboratorio”, afirmó.

El desafío de ser sustentables

Argentina está dando sus primeros pasos en conciencia ambiental, a diferencia de otros lugares del mundo en los que las personas son sumamente conscientes a la hora de consumir: se fijan en el origen, la producción, cómo se produjo, si hay trabajo esclavo; hay sociedades muy maduras al respecto.

“Estamos ante la gran oportunidad de sumarnos a los cambios que se están realizando en otras partes del mundo, es en la intersección de la biotecnología y el diseño que se podrá contribuir al desafío de diseñar materiales cien por ciento biodegradables y favorecer modelos de producción circular”. “Las fibras del futuro se van a cultivar en un bioreactor, economizando gran cantidad de recursos naturales y de tiempo, los materiales derivados de la biología sintética van a ser la inspiración de la nueva generación de diseñadores”, sentenció.