En las últimas semanas, los encuentros entre los principales banqueros de la Argentina y los representantes del equipo de Alberto Fernández se multiplicaron. Hubo reuniones, por separado, con Guillermo Nielsen, Matías Kulfas y Cecilia Todesca.

Los financistas aguardan con ansiedad los próximos pasos de Fernández. Ya saben que tendrán que esperar al 10 de diciembre para -recién ahí- tener alguna definición de parte de la próxima administración.

Se trata del sector más apuntado por el ahora presidente electo durante la campaña electoral. «Entre los bancos y los jubilados, me quedo con los jubilados», repitió, una y otra vez, Fernández durante los actos de campaña.

Todos saben que, en cuestión de días, se acaban los discursos efervescentes y llega el momento de los hechos concretos. El propio Alberto F. ya dio muestras de esa dinámica tras juntarse con Ana Botín, la poderosa número uno del Grupo Santander, durante su reciente paso por Buenos Aires.

A diferencia de los industriales de la UIA o las representantes de las pymes, los banqueros están convencidos de que el próximo gobierno intentará colocarlos del lado de «los que ponen». En otras palabras, más que beneficios, los financistas se preparan para negociaciones «duras» con los futuros funcionarios.

Sin embargo, no es que los encuentros con los economistas de Alberto F. hayan sido críticos. «Al contrario» -coinciden dos financistas que estuvieron con ellos hace un par de semanas- «Nos llevamos la idea de que habrá racionalidad. Ninguna medida alocada», aseguran las fuentes.

«Cambia más que un gobierno. El 10 de diciembre cambia la manera de hacer negocios», admiten en la City.

La primera medida que aguardan los banqueros resulta, a esta altura, previsible: una rebaja sensible de las tasas de interés.

Los financistas le ponen números. Estimativos, dicen, porque los asesores presidenciales no les dieron precisiones: «Esperamos que vayamos al 35% o 40% anual. No estaría mal», refiere, en diálogo con iProfesional, el número uno de un banco internacional, que pide reserva de su identidad.

En los bancos suponen que esa nueva tasa de referencia (Leliq) podría empardarle a la inflación 2020. O, a lo sumo, quedar algo por debajo. «No hay que tenerle miedo si la tasa negativa es momentánea, hasta que la actividad económica salga a flote. Lo importante ahora es salir de la crisis», refiere otro de los financistas consultados.

Sobre esa chance, Todesca fue insistente en que el objetivo no será convivir con tasas reales negativas. Algo que tranquilizó a los financistas que se encontraron con esa economista del círculo íntimo de Alberto F.

Durante esos encuentros, Todesca -quien podría tener responsabilidades en el negocio financiero en el futuro gobierno- destacó que «habrá que pagarle al ahorrista lo necesario para que no se vaya del sistema».

«Hay que cuidar al ahorrista», le escucharon decir con firmeza cada vez que la consultaron sobre los planes de Fernández para el sistema financiero.

A los banqueros que la oyeron les quedó la sensación de que la próxima administración podría darle impulso al ahorro en pesos pero con la cobertura de la inflación. O algún instrumento por el estilo.

En todo caso, diagraman «nuevos negocios» que podrían aparecer el año que viene. En la City porteña están convencidos de que el regreso del peronismo a la Casa Rosada implicará, también, la vuelta de algunas iniciativas que fueron anuladas en diciembre de 2015.

En concreto, la posibilidad de que vuelvan los créditos «dirigidos». Algo similar a lo visto durante la última parte del kirchnerismo: aquellas «líneas del Bicentenario» entregadas a industrias, a una tasa del 9,9%, por debajo del 25% de inflación anual promedio.

Los financistas se manifiestan en contra de esa posibilidad. Los bancos -varios internacionales- rechazan que sea el Estado quien les organice el negocio. Con lógica empresaria, pretenden tomar las decisiones por sí mismos.

De todas formas, en distintas instituciones admiten que en su momento no les fue mal con esos créditos baratos. «Perdíamos plata porque la inflación era más alta, pero nos permitió llegar a clientes y fidelizarlos, que de otra manera se mantenían fuera del sistema financiero. A ellos, a lo largo del tiempo, pudimos venderles productos que compensaron la pérdida por los créditos al 9,9 por ciento», admite en diálogo con iProfesional el director de una entidad líder.

Otra de las medidas que en la City descuentan formará parte del menú en el regreso del PJ al poder refiere al control sobre el valor de las comisiones que los bancos cobran a sus clientes. Algo que hoy está liberado, y sobre las cuales las entidades sólo deben publicar los costos y adelantarles a sus clientes los aumentos. Pero no hay control estatal sobre los mismos.

¿Cuál es el plan?

Es la gran cuestión de fondo. La incógnita que atraviesa a los sectores económicos y a todo el espectro empresario: cuál será el plan económico que pondrá en marcha Alberto Fernández.

No sólo hay incertidumbre por las futuras medidas. La indefinición sobre el equipo económico que arrancará el ciclo de «los Fernández» inunda de elucubraciones a las veinte manzanas de la City porteña.

El principal temor de los financistas tiene que ver con la injerencia que vaya a tener Cristina Kirchner en el plan económico.

La nominación de Carlos Zannini como casi seguro jefe de los fiscales en el próximo gobierno fue tomada como señal de alerta en el mundo empresario. Lo mismo con la organización del Congreso en torno a la figura de la expresidenta, empezando con la designación de su hijo Máximo como jefe de la bancada del justicialismo.

La designación de Alejandro Vanoli al frente de la ANSES fue la última despertó suspicacias en ese mismo sentido.

Se trata del último jefe del Banco Central de CFK, procesado en la causa del «dólar futuro». Su nombramiento fue leído en la City como un premio de la propia Cristina a la lealtad del funcionario.

Pero, más allá de gustos políticos, a los banqueros no se les escapa que Vanoli -un kirchnerista de paladar negro- tendrá bajo su órbita los u$s22.000 millones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES.

Hoy por hoy, la injerencia de Cristina Kirchner en el plan económico de Alberto es acaso el principal fantasma de los empresarios en general, y de los banqueros en particular.

«Estamos preparados para lo peor, pero la verdad es que hasta ahora no escuchamos ninguna idea que nos provoque perjuicios», cuenta otro banquero líder.

Por las dudas, varias de las entidades que se habían jugado a favor de una reelección de Mauricio Macri se han reacomodado. El español Santander y el HSBC removieron a sus respectivos número uno: Enrique Cristofani y Gabriel Martino.

Es la muestra más cabal de que buscan un diálogo fluido con el nuevo Presidente. Algo que podrá constatarse a partir de la semana entrante.