⭐⭐⭐ Días siendo campeones del mundo: 1215 | ★★ Días siendo bicampeones de América: 640

Nota de opinión por Federico E. López
(@Federal1949), politólogo UBA


La Organización Mundial de la Salud declaró como pandemia al brote de Covid-19 o Coronavirus el miércoles 11 de marzo de 2020. Como si alguien o algo hubiese adelantado las partes lentas de una película para llegar a los tiempos interesantes nos encontramos complicados y aturdidos en medio de una crisis mundial que consiguió alumbrar peligro o incertidumbre en aspectos nada atractivos del debate internacional. Levantemos la vista de curvas de contagio y testeos por millón de habitantes para ver qué está pasando en el mundo y en nuestro país.

El Mundo en competencia y cooperación

En el plano global la duda es reina. Cuesta encontrar certezas en esta situación pero hay una que se destaca a simple vista, pasan los siglos y las pestes pero una vez más no estamos preparados. Esta pandemia nos agarra desprotegidos como hace 100, 200, 650 o 2500 años atrás. Tomando sólo un ejemplo histórico digamos que la “gripe española” se hizo tristemente famosa porque sucedió hace un siglo y tuvo un saldo de muertes terrorífico: suele afirmarse que 20 millones de personas fallecieron por causa de ese virus en todo el mundo. Nota al pie, bien podríamos ya cambiar el pasaporte por la green card: esa enfermedad tuvo origen en los Estados Unidos y navegó hacia Europa con las tropas enviadas a combatir en la Primera Guerra Mundial.

Volvamos al 2020. Les comparto algunos datos para intentar comprender la ‘piña económica’ que se está pegando el mundo: EE.UU. pasó de tener en febrero la menor tasa de desempleo en décadas (3,5%) al récord de 17 millones de solicitudes de seguro de desempleo en las últimas semanas, Angela Merkel aprobó el primer presupuesto con déficit fiscal desde 2013 que incluye una previsión de 5% de caída del PBI de Alemania para éste año, mientras que el Banco Mundial pronostica que la economía de Argentina caerá un 5,2% a tono con el resto de América Latina (exceptuando a Venezuela).

En los últimos días vimos escenas que George Miller, Roland Emmerich o John Carpenter probablemente aprobarían para alguna de sus películas. Una interminable fila de autos esperando para recibir ayuda del Banco Regional de Alimentos de Los Angeles, la ‘fosa común’ (https://twitter.com/CBSNews/status/1248596672776671232 otro link) en la Isla de Hart (perteneciente al barrio El Bronx en Nueva York) y una “guerra de mascarillas” como muestra de los numerosos actos de un “sálvese quién pueda” internacional en torno a los insumos fundamentales para enfrentar la pandemia. Esperemos que se pierda la oportunidad de perder la oportunidad y que a partir de esta crisis la cooperación internacional, la solidaridad y el apoyo a los países pobres y en vías de desarrollo alcance nuevos niveles de efectividad.

Una postal del hospital de campaña montado en pleno Central Park de Nueva York.

En otro sentido cobraron especial fuerza algunas demandas concretas expresadas por figuras públicas muy disímiles ¿Qué tienen en común el Papa Francisco, Warren Buffett, Bill Gates, el board editorial del Financial Times y Ricardo Alfonsín? Todos están a favor de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas para financiar la lucha contra los efectos del coronavirus en la economía mundial. Además ganó fuerza la idea de un ingreso/salario básico universal, un debate que reservaba su presencia para la agenda de los países con los más altos niveles de Índice de Desarrollo Humano, como por ejemplo Suiza y Finlandia.

Cuarentena y después

Regresemos a nuestro país. Decir que Argentina es un país muy desigual está más gastado que el meme de los muchachos bailando con el ataúd pero vamos una vez más. No los voy a aburrir con muchas cifras. Argentina tiene a más del 36% de su población debajo de la línea de pobreza, la informalidad laboral es del 40%, 1.5 millones de personas son monotributistas, la mitad de los trabajadores activos gana menos de $30.000 y la mitad de los jubilados cobra la mínima (menos de $19.000).

La ANSES recibió en pocos días unas 12 millones de solicitudes para percibir el Ingreso Familiar de Emergencia. Imaginamos una tarea titánica que bien puede justificar un impuesto a las grandes riquezas que asista al Estado que debe mantener la salud de la población y la paz social, cuidando de todos los ciudadanos y ciudadanas pues no hay dónde ni cómo escapar de un contagio masivo. Por ahora los primeros indicios que dió el oficialismo para avanzar en la creación del nuevo impuesto me parecieron torpes.

El gobierno nacional, cada gobierno provincial y municipal deberán prestar especial atención en la gestión territorial de la cuarentena. Los conurbanos como el Gran Buenos Aires, el Área Metropolitana de Córdoba, el Gran Rosario (Santa Fe), el Gran San Miguel de Tucumán y el Gran Mendoza concentran a la mayor parte de la población vulnerable del país e imponen una adaptación por la precariedad de las condiciones de vivienda, del “quedate en tu casa” al “quedate en tu barrio”.

Para frenar la circulación del virus también hay que prestar atención a las fronteras y aeropuertos. El presidente Alberto Fernández decretó el cierre de las fronteras a partir de las cero horas del 27 de marzo. En este sentido un buen ejemplo para pensar es Misiones: limita con Paraguay y Brasil, dos países muy afectados por el dengue y con creciente preocupación por el avance del Covid-19 en el territorio gobernado por Jair Messias Bolsonaro que tiene el tamaño de un continente. El gobernador Oscar Herrera Ahuad es además médico y tuvo un paso por la gestión del área de salud de la provincia. En estos momentos la experiencia de gestión y la formación específica en torno a la salud son activos en todos los niveles del Estado. Según el parte epidemiológico del Gobierno de Misiones de las 19:45 horas del 12 de abril existen 3 casos confirmados de coronavirus en la provincia, 9 casos en los que se ordenó aislamiento domiciliario, se han descartado 171 casos y desestimado otros 64.

Oscar Herrera Ahuad, gobernador de Misiones.

El próximo paso en Argentina es ocuparse de los problemas que la cuarentena genera en la economía. Tanto Guillermo Moreno como Eduardo Levy Yeyati, pero también Pierpaolo Barbieri consideran que el gobierno tiene un enfoque incompleto: señalan -con obvios matices- que impulsar la demanda (“poner dinero en el bolsillo de la gente”) es necesario pero insuficiente si no se ocupa también de la urgencia en la oferta, la producción (de alimentos, medicamentos, energía, logística, etcétera) y del frente externo (de los dólares).

¿Ya nada será igual? ¿Cambió todo?

Ningún cambio en la historia sucedió naturalmente, el mundo no será completamente distinto por el hecho de salir de esta pandemia. De cualquier forma podemos seleccionar algunas enseñanzas valiosas.

Aprendimos que el Estado es la única forma de organización que puede centralizar y coordinar a los grupos existentes en la sociedad para combatir una pandemia. Lo que no significa que el Estado actúe como un cowboy solitario que nos salva mientras el sector privado es el enemigo que nos condena. Un ejemplo argentino: 7 de cada 10 personas se atienden entre prepagas y obras sociales. Mientras tanto, nivel mundial hay amargas lecciones que tragar para la globalización, principalmente en lo que concierne a la salud, la seguridad social y laboral de los trabajadores, y a la actual distribución/concentración de la riqueza.

Es probable que no alcance ni siquiera la catástrofe que dejará el coronavirus para demostrar que el analista político, poeta y escritor Martín Rodríguez (@tintalimon en twitter) está en lo cierto al señalar que “el mundo es una intemperie eterna”. Por lo pronto, nadie puede hacerse el distraído de nuevo con los miles de millones que corren peligro de muerte ante el primer resfriado del mundo.

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