Esta semana, la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) cumplió 36 años de activismo en la lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ.

Alberto Fernández se sumó a la celebración a través de un mensaje que publicó en su cuenta de Twitter:

La CHA fue fundada el 16 de abril de 1984, en una asamblea que se realizó en la discoteca “Contramano” de la Ciudad de Buenos Aires, que congregó aproximadamente a ciento cincuenta personas, y es hoy la organización LGBTIQ más antigua del país.

El primer presidente de la CHA fue Carlos Jáuregui. En ese momento se plantearon como objetivos de emergencia la lucha por la derogación de los edictos policiales y en contra de la violencia y la represión institucional que estos legitimaban.

La CHA fue la primera organización argentina en obtener la personería jurídica -el 17 de mayo de 1992- después de una larga lucha legal y política, marcando un precedente histórico en la conquista de los derechos humanos de nuestra comunidad. También es la primera organización que llevó a cabo una campaña de prevención de VIH-sida, en septiembre de 1987, llamada “Stop-Sida”.

Estas acciones la convirtieron en una organización histórica en la lucha por la defensa de los derechos de las personas LGBTIQ.

Hoy, continuando la labor en un contexto de avance jurídico, bien diferente al de su origen, en la CHA estamos trabajando en los siguientes temas reclamados por nuestra comunidad y aún pendientes. Vale presentar una breve síntesis de los más importantes:

  • Una nueva ley antidiscriminatoria que, a la vez, sea la base sobre que devenga la transformación de todo el andamiaje patriarcalista aún vigente en todos los niveles de la educación obligatoria. Contribuir, a partir de su incorporación, a desmontar las matrices discriminatorias en nuestra cultura, incluyendo en los programas de estudio la protección de la orientación sexual, identidad y expresión de géneros, entre otras.
  • Una nueva ley de VIH, hepatitis virales e infecciones de transmisión sexual, que responda a las necesidades actuales, con las propuestas del Frente Nacional por la Salud de la Personas con VIH.
  • Una ley nacional de cupo laboral trans y la urgente reglamentación de la ley 14783 de cupo laboral trans en la Provincia de Buenos Aires, aprobada en el año 2015. La aprobación de la propuesta legislativa “Reconocer es Reparar” para personas trans.
  • Continuar apoyando y promoviendo las causas penales por crímenes de odio contra nuestra comunidad, como ha resultado el proceso penal en curso por el travesticidio de la defensora de derechos humanos y dirigente travesti Diana Sacayán, que ha contado con veedores internacionales y ha alcanzado la categoría de leading case. #JusticiaPorDianaSacayan
  • Concentrar esfuerzos en lograr la efectiva implementación de la ley de Educación Sexual Integral, y para que esta incluya todas las orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género y visibilice las infancias trans. Resulta fundamental el contacto con las organizaciones de docentes con el objetivo de llegar a acuerdos pedagógicos que sorteen los obstáculos originados en prejuicios atávicos.
  • Una ley que despenalice y legalice el aborto en Argentina. Ante el comienzo del debate en la Cámara de Diputados de la Nación del Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, apoyamos y acompañamos desde sus inicios este hecho histórico de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que llevará a la necesaria sanción positiva del aborto legal en nuestro país. Educación Sexual para decidir, Anticonceptivos para no abortar, Aborto Legal para no morir. #AbortoLegalYa
  • Continuar denunciando y visibilizando la violencia institucional hacia la comunidad LGBTIQ, que se ha ido incrementado en el correr de los últimos años, a veces hasta llegar a veces a situaciones inconcebibles, como ocurrió en el caso de un matrimonio de lesbianas que se estaba besando en la via pública. No de otro modo que a través de la denuncia permanente de situaciones de este tipo y promoviendo el pleno y efectivo ejercicio de todos nuestros derechos. Teniendo siempre en cuenta que para los sectores más vulnerados de nuestra comunidad, la población trans, se debe redoblar la denuncia de su permanente precarización, en cuando a su supervivencia, la falta de un horizonte que les permita optar por otras formas de manutención que no provengan necesariamente de la prostitución, círculo perverso que las conduce de las amenazas de la calle a la extorsión y los castigos policiales amparados en ocasiones por las autoridades políticas y el desconocimiento o desinterés de sectores de la sociedad a los que es menester sensibilizar en el respeto de la diferencia y la alteridad.

 

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