En los barrios populares de la ciudad de Posadas no existe el «salvese quien pueda» y la situación de aislamiento obligatorio profundizó la necesidad de muchos hogares. Pero también se intensificó la solidaridad, la empatía y el trabajo para los más vulnerables. De esas heroicas movidas surgen muchas historias con protagonistas cuyo plan no es rendirse ni esperar, no solo por ellas, sino por todo el que necesite a su alrededor.

Mónica Rodríguez encabeza una cooperativa textil en la ch 159. Son 8 mujeres emprendedoras las que conforman este espacio que además da merienda a los niños de la chacra dos veces a la semana. El cambio a raíz de la emergencia sanitaria fue muy drástico para estas 8 familias que quedaron sin trabajo; ellas en la cooperativa textil y sus compañeros de hogar empleados de la construcción que en algunos casos ni siquiera percibieron sueldo por los días trabajados antes del aislamiento obligatorio.

Ante esta situación, Mónica decide establecer los contactos necesarios para poner su fuerza de trabajo a disposición y confección barbijos. La primera tanda fue donada enteramente. La diputada Soledad Balán acercó los insumos con los que se realizaron más de 800 barbijos que fueron repartidos a comedores y merenderos de barrios populares, a personal de salud que más necesitaba y a la escuela de cadetes de Candelaria.

Hoy la cooperativa continúa repartiéndose el trabajo entre merendero y confección de estos barbijos que venden a 50 pesos o 3 por 100 pesos. Por el momento los venden a transeúntes, a los vecinos y se los regalan a los recolectores de basura. Asegura que gracias a los insumos y el trabajo pudieron sobrellevar la primer quincena del mes de abril, pero están muy preocupadas «si nos quedamos quietas el hambre no nos va a perdonar los próximos meses, necesitamos seguir generando ingresos para nuestros hogares».

Eli Ferreira preside la comisión barrial de Manantiales (chacra 252). Hace años tienen a disposición de los vecinos el comedor que daba almuerzo 2 veces por semana y el merendero que abría 3 veces a la semana recibiendo a cerca de 180 niños.

Confiesa que hace varias semanas están trabajando con bastante más presión por la necesidad de las familias del barrio. No hay suficientes insumos y los vecinos se acercan todos los días en su mayoría madres preocupadas por darles a sus hijos algo de comer.
El comedor y merendero Hijos del Rey trabaja con una olla de 50 litros con la que hoy preparan almuerzo 4 veces por semana y se ven en la obligación de limitar a 30 los tuppers que pueden recibir para servir, asegurándose de llegar a las familias que más lo necesitan. Lamenta mucho no poder llegar a todos los que piden ayuda. Reciben la mayoría de los insumos y materia prima desde a Barrios de Pie (agrupación en la que participa Eli), y en donaciones de la diputada Soledad Balán y Techo.

«En el merendero dejamos de contar a los niños, ya son más de 220. Antes comían acá y ahora llevan para toda la familia así que no hay pan ni leche que aguante. Pasamos de ocupar 5 paquetes de leche por día a consumir 9. Me levanto a las 7 de la mañana y ya tengo tuppers de comida en casa porque nunca alcanza, es mucha la gente que queda sin comer por venir un poco mas tarde».

También confesó que lo que más necesitan son alimentos básicos para cocinar: harina, arroz, carne y verduras. Asegura que se sienten contenidos y rodeados de buenas personas, pero que por cada día extra de aislamiento obligatorio, más desbordada se acerca la gente a pedir ayuda.

¿Cómo podemos colaborar?

Quienes quieran colaborar con ellas pueden comunicarse directamente a sus celulares.
Mónica: 0376 154754452
Eli: 0376 154105586