El aerosol de los árbitros es un invento argentino. Nació después de un picado entre ex alumnos del colegio Marianista de Caballito. Pablo César Silva quiso patear un tiro libre y sufrió el adelantamiento de la barrera. Discutió acaloradamente con el referí y volvió a su casa indignado. Entonces, se le prendió la lamparita. Buscó a su tío bioquímico, pero recién encontró la fórmula mágica con otro especialista en la material.

Movió cielo y tierra para llegar a Julio Grondona, el gran impulsor. El resto es historia conocida: el «9.15» –su marca comercial- fue aprobado por la International Board en 2013 y pasó a formar parte de sus reglas. Y la utilización a través de todas las competencias de la FIFA tuvo su gran debut mundialista en Brasil 2014.

No obstante, hace cuatro años que Silva tiene un litigio con la multinacional de la pelota. Junto a su socio brasileño, Heine Allemagne, reclaman 40 millones de dólares –según el trato original- que pueden llegar a ser mucho más de 100 millones agravados por la violación de patentes, multas y la propagación de marcas piratas. Hay una causa abierta en un juzgado de Río de Janeiro y el periodista de 55 años, con dilatada trayectoria en medios y comunicación estratégica, asegura que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, podría ir a la cárcel.

“La FIFA nos destrata, nos ignora. Nosotros teníamos un acuerdo con Grondona y Josep Blatter, pero desde que se murió Julio, nunca más nos atendieron el teléfono”, le dice Silva a Clarín. “Después del FIFAGate, voló todo por los aires. Esperamos respuestas -paciente y pacíficamente- cuatro años, pero cuando vimos que utilizaron el aerosol en el Mundial de Rusia, a pesar de que había una cautelar que lo prohibía, llegamos al límite”, agrega el hombre que se define como un “emprendedor e inventor compulsivo” que se asoció a Allemagne, un empresario de Uberlandia, Mina Gerais, quien inició el proyecto en el año 2000 y fundó Spuni Comercio de Productos y Marketing LTDA.

Allemagne y Silva contrataron a Cristiano Zanin Martins, abogado del ex Presidente de Brasil, Lula Da Silva, quien logró su excarcelación. El juez Ricardo Lafayette Campos reconoció las 44 patentes de la empresa, le prohibió al organismo el uso del aerosol y fijó una multa de 15 mil dólares por cada partido en el que sea utilizado. Esa medida cautelar fue pronunciada en diciembre de 2017 y desde esa fecha se toma en cuenta el cálculo para llegar a la cifra millonaria que pondría en jaque a la tesorería de Zurich.

FIFA pidió autorización de otra marca de aerosol para el Mundial de Rusia bajo el argumento de que no había podido comprar el producto de Allemagne y Silva. Lafayette Campos se lo negó. El spray se utilizó igual.

Zanin Martins envió un escrito con destino al Comité de Ética de la FIFA, un órgano independiente y contralor, para pedir una reunión protocolar para reclamar por la utilización indebida del «9.15», pero nunca hubo una respuesta. “Si yo voy a la Policía y le digo quién me robó, de qué modo, aporto datos concretos y se niega a tomar la denuncia, no hay dudas de que es cómplice. Así se está comportando insólitamente este Comité que se jacta de ser autárquico”, se queja Silva.

“Estamos a la espera del primer fallo de fondo de primera instancia. La feria judicial juega a favor de la FIFA. Pero infringir la ley de patentes es un delito criminal en Brasil. Por eso vamos a exigir, además del monto que nos corresponde, que Gianni Infantino y todos los que correspondan vayan presos tal como indica la ley”, enfatiza. En el caso de no llegar a un acuerdo, además de solicitar la prisión del mandamás de la FIFA, Zanin Martins pedirá el embargo de las cuentas de la institución con sede en Suiza. “Y estamos elaborando un informe para presentar ante los patrocinantes de la FIFA porque están auspiciando una organización criminal”, dispara.

Fuente:Clarín