La encuesta realizada durante dos semanas, mide más de 700 casos y segmenta edades, ocupación, y zonas geográficas de residencia. Estudiantes, freelancers, comerciantes, profesionales, de todas las edades participaron y aportaron sus argumentos.

La pandemia nos permite afrontar la vida desde otra óptica, adoptando por fuerza mayor nuevos hábitos que en circunstancias “normales” no imaginaríamos. Entre ellos, el debate sobre el horario corrido se hizo presente, y caló profundo; de hecho, una gran mayoría de la población halla en el “horario de la pandemia” una mejor organización de sus quehaceres laborales y domésticos.

El principal argumento a favor, es la optimización del tiempo, se podrían realizar más actividades durante la jornada, en segundo lugar se posiciona el ahorro económico en el uso del transporte público y/o vehículo particular.

Algunas explicaciones de los “votantes” van desde el ahorro de tiempo y dinero para el trabajador, al reducirse la cantidad de viajes diarios que realizaría, o el mayor aprovechamiento de la luz natural en los comercios reduciendo así el gasto de energía eléctrica. La jornada laboral terminaría cerca de la media tarde, lo que posibilitaría más tiempo de calidad para estar con la familia, amigos o hacer actividades al aire libre sin preocuparse porque “se nos haga tarde”.

Así también, se mencionó la mejora de la salud, haciendo referencia a los beneficios anti-estrés, mejor calidad de vida, mejor descanso (más temprano), y ahorros en recursos ecológicos, menor contaminación por tránsito vehicular, entre otros.

El horario corrido del mismo modo podría ayudar a reducir la inseguridad, volver de día a sus hogares para los y las trabajadoras sobre todo, es un motivo fundamental para apoyar este nuevo formato laboral, que a su vez, nos sincronizaría con las grandes urbes.

Entre los “votos negativos” de la encuesta, encontramos manifestaciones por el calor excesivo en ciertas temporadas del año, o la dificultad que significaría cambiar costumbres y tradiciones muy arraigadas en nuestra sociedad misionera.