Casi sin agua por la sequía histórica y sin turistas por la pandemia. Ese era el desolador panorama de las Cataratas del Iguazú hasta el fin de semana pasado, cuando al menos una de esas dos postales inéditas se corrigió: tras las lluvias en Brasil el agua está volviendo a sus niveles habituales.

Para comprender la dimensión histórica de la sequía: desde 1931, momento en que se empezaron a monitorear sus aguas, el río Iguazú jamás tuvo un nivel tan bajo como el del 10 de mayo de 2020 , donde el registro de Prefectura marcó 0 m y, el brasileño, apenas el 10 % del caudal habitual.

Con la aparición del agua, en la mañana del sábado 23 de mayo, el control hidrológico marcó un volumen de agua 519 metros cúbicos por segundo y al mediodía, ya era de 558 . A pesar de la novedad, aún se está lejos de los parámetros normales que rondan los 1200 a 1500 metros cúbicos por segundo .