Esta problemática llamó la atención del concejal José Arimateia Dantas Lacerda, del pueblo brasileño de Esperantina, quien se basó en un estudio de la Universidad Federal de Piauí. El estudio reveló que el 28% de las mujeres de esa región no podían llegar al orgasmo, lo que para el concejal representaba un problema grave de salud pública.
En el debate, Lacerda destacó la dificultad que enfrentan las mujeres para luchar por su placer, especialmente en una sociedad que no educa sobre la sexualidad femenina. Temas como la eyaculación precoz, la frigidez y el placer en la tercera edad aún se tratan con reservas, perpetuando el desconocimiento y la falta de discusión abierta.
Con el tiempo, y gracias en gran medida a las redes sociales, el Día Internacional del Orgasmo Femenino se popularizó, convirtiéndose en una celebración global. En Noruega, la jornada se ha convertido en un día festivo para promover la salud sexual entre las parejas, mientras que en Dinamarca, un hombre que no logra hacer que su pareja llegue al orgasmo puede ser sancionado con un año de abstinencia bajo la vigilancia de una mujer policía.
Este día tiene como objetivo principal concienciar a las mujeres sobre la importancia de conocer y explorar sus cuerpos, identificar lo que les gusta, lo que les da placer, y lo que no es adecuado para ellas. Además, busca reforzar la autoestima femenina, recordándoles que tienen el poder de decidir cómo explorar su sexualidad y con quién hacerlo.
El orgasmo femenino no solo influye en la salud sexual, sino también en la salud mental, previniendo enfermedades neurodegenerativas y actuando como un potente alivio para migrañas y otros dolores, además de contribuir a una vida más feliz y segura.
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