La “fila” tradicional que se forma para cruzar simplemente desapareció. En su lugar, varios carriles improvisados se amontonan sobre el puente, con vehículos avanzando sin control claro y obstaculizando el tránsito. Los automovilistas reportan demoras que superan las cinco horas, en un contexto que no solo frustra, sino que pone en riesgo la seguridad de quienes transitan por la zona.
Además del caos vehicular, otro factor que desanima a los argentinos a cruzar hacia Paraguay son las crecientes denuncias de estafas con tarjetas de crédito y débito. Comercios inescrupulosos aprovechan la diferencia cambiaria y el desconocimiento de los turistas para realizar cobros indebidos, duplicar operaciones o aplicar tasas adicionales que no corresponden.
En muchos casos, estas irregularidades pasan desapercibidas hasta que el cliente revisa sus resúmenes bancarios, momento en el cual es casi imposible reclamar. Las entidades bancarias argentinas, por su parte, tienen limitaciones para intervenir en operaciones realizadas en el exterior, lo que deja a los afectados prácticamente sin opciones de recuperar su dinero.
Esto, sumado a la falta de control en los comercios y la ambigüedad en los precios, transforma una supuesta “aventura de ahorro” en un dolor de cabeza financiero para los visitantes.
Para quienes están considerando cruzar a Encarnación, la pregunta es inevitable: ¿realmente compensa el sacrificio? Si bien las ofertas en indumentaria, electrónica y otros productos suelen ser tentadoras, la experiencia de cruzar el puente puede convertir un día de compras en una pesadilla. A esto se suma la posibilidad de ser víctima de estafas que afectan directamente el bolsillo de los argentinos.
Desde Misiones, también se plantean alternativas locales para evitar el caos del puente. La provincia ofrece opciones comerciales y turísticas que, si bien no compiten con los precios paraguayos, garantizan una experiencia más tranquila y segura. La posibilidad de comprar en cuotas y aprovechar los reintegros se volvió vital para impulsar el comercio de este lado del río Paraná.
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