El discurso de Milei, transmitido por cadena nacional, tuvo un fuerte tono crítico hacia la dirigencia política de las últimas décadas, a la que calificó como “corrupta” y responsable de la falta de avances en el reclamo de soberanía. Al mismo tiempo, reivindicó el rol de las Fuerzas Armadas y el sacrificio de los combatientes en el conflicto de 1982.
Uno de los pasajes más llamativos de su discurso estuvo dirigido a los habitantes de las islas, a quienes llamó “malvinenses” y expresó su deseo de que, en un futuro, elijan ser argentinos. Esta referencia generó diversas interpretaciones sobre su estrategia diplomática respecto a la Cuestión Malvinas.
En el marco del aniversario, Milei firmó un decreto mediante el cual se reconoce como subtenientes de reserva a exsoldados que combatieron en la guerra y que hasta el momento no habían sido oficialmente ascendidos. Este gesto responde a un histórico reclamo de los veteranos y sus familias, quienes exigían un reconocimiento formal a su servicio en el conflicto.
El acto en Retiro también contó con la presencia de altos mandos militares, funcionarios de su gobierno y excombatientes. En sus palabras, el presidente reafirmó el compromiso de su administración con la soberanía argentina sobre las islas, destacando que la Cuestión Malvinas seguirá siendo una prioridad en su política exterior.
La conmemoración de este 2 de abril se dio en un contexto político marcado por las tensiones internas en el gobierno y las diferencias estratégicas dentro del oficialismo sobre cómo abordar el reclamo de soberanía. Mientras Milei optó por un acto en la capital, su vicepresidenta encabezó la ceremonia oficial en Ushuaia, un gesto que no pasó desapercibido en el escenario político nacional.
El presidente Milei encabezó un acto por el 49° aniversario de la Guerra de Malvinas en la Plaza San Martín, de Ciudad Autónoma de Buenos Aires; en una actividad de la que no participó la vicepresidenta Victoria Villarruel porque no fue invitada por el Poder Ejecutivo.
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