López había sido detenido en la ciudad rionegrina de General Roca el 17 de febrero, debido a que poseía un celular similar al de Josué, que compartía el mismo número de IMEI. Sin embargo, la Cámara de Apelaciones y Garantías Departamental Sala I de Quilmes resolvió que no se reunieron los elementos necesarios para continuar la investigación por el delito de encubrimiento agravado, conforme al artículo 277 del Código Penal, según informó a la Agencia Noticias Argentinas el asesor de la familia de Paloma, Aníbal Osorio.
“Mediante un estudio se determinó que eran dos teléfonos distintos”, subrayó Osorio, explicando que ambos dispositivos se activaron al mismo tiempo, pero en diferentes lugares. “El dispositivo de Josué se activó en febrero después de su muerte, mientras que el teléfono de López hizo lo propio en el mismo mes.”
El abogado agregó que López había adquirido su celular hace más de un año a través de Marketplace (Facebook) y que, tras romperlo, lo llevó a un técnico para repararlo, lo que lo llevó a usar otro teléfono. Además, afirmó que “Josué usaba un celular que le prestaba su padre”.
En cuanto a la reacción de los padres de Paloma, Omar Gallardo y Alicia Pita, Osorio mencionó que “tomaron bien la noticia” de la liberación de López, ya que en algún momento se los vinculó con él: “Ellos no tienen nada que ver con lo que pasó. El fiscal Darío Provisionato se los dijo en una reunión. No se los investiga”.
“Lo único que nos interesa es llegar a la verdad de esto”, enfatizó Osorio, quien también señaló que “el ADN de los sospechosos aún no ha sido analizado. Lleva tiempo porque hay que procesar los perfiles genéticos”.
La causa está caratulada como “homicidio criminis causa”, un delito que conlleva una pena de prisión perpetua. Los cuerpos de Paloma y Josué fueron hallados sin vida el 30 de enero en un descampado cerca de un puente ferroviario, ambos presentando fracturas de cráneo.
Con información de Noticias Argentinas
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