Dos investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en colaboración con colegas de Estados Unidos y España, lideraron el hallazgo de una estrella del tipo “enana blanca”, conocida como WD J0135+5722, que destaca por tener el mayor número de pulsaciones detectadas hasta ahora en una estrella de su clase. El descubrimiento fue publicado en la prestigiosa revista The Astrophysical Journal Letters y señala un avance significativo en el estudio de estos objetos cósmicos en su última fase de evolución.
Se trata de una “enana blanca ultramasiva pulsante”, una estrella con una masa equivalente a 1,10 veces la del Sol, condensada en un tamaño muy pequeño, ubicada a unos 160 años luz de la Tierra, en la vecindad solar, concretamente a 50 pársecs. Gracias a la colaboración internacional, se utilizaron observaciones del Gran Telescopio Canarias en España, uno de los más poderosos del mundo, así como datos iniciales del Observatorio Apache Point en Estados Unidos, con el fin de profundizar en la caracterización de la estrella.
¿Qué la hace especial?
Este tipo de enanas blancas son extremadamente difíciles de detectar por su tamaño y características particulares. A diferencia de otras estrellas, en las enanas blancas, un aumento en masa implica mayor compacidad, no un tamaño mayor. La novedad en este hallazgo radica en la cantidad de pulsaciones observadas: 19 en total, más del doble de las que se habían registrado en otras estrellas de este tipo. Las pulsaciones son vibraciones internas que producen variaciones en el brillo de la estrella, reflejando desequilibrios térmicos en su interior.

Importancia del descubrimiento
El investigador Francisco De Gerónimo, del CONICET y del IALP, explicó que “las pulsaciones de esta estrella son un fenómeno que nos permite entender mejor la estructura interna y la evolución final de las enanas blancas. El hecho de que tenga tantos modos de vibración nos hace un caso único para estudiar la física de estos cuerpos en condiciones extremas”.
Por su parte, Alejandro Córsico enfatizó que la proximidad de la estrella, en “la zona conocida como vecindad solar”, facilita su estudio y que su masa, pese a ser casi tan grande como la solar, mantiene un tamaño pequeño y una alta densidad, un rasgo fundamental de las enanas blancas.
Un ejemplo de colaboración internacional
Este descubrimiento refleja cómo la cooperación entre países puede potenciar la ciencia argentina, aportando desde los cálculos teóricos y análisis, hasta la utilización de telescopios internacionales de primer nivel. La excelencia en recursos y en trabajo conjunto permite avanzar en conocimiento que antes era casi inalcanzable.
Con información de Noticias Argentinas
