El papel, encontrado en el comedor del departamento del sexto piso ubicado sobre la calle Aguirre al 200, decía: “Todo mal, fue mucho. Los amo. Mal. Perverso”. La hoja, escrita con una mezcla de letra cursiva e imprenta, estaba parcialmente cubierta de sangre. Al lado, había un dibujo con lo que parecería ser la contraseña de uno de los celulares, ahora peritado por los investigadores.
Los cuerpos de Adrián Seltzer, Laura Leguizamón y sus hijos Ian e Ivo, de 15 y 12 años, yacían sin vida en el suelo del departamento. Todos presentaban múltiples puñaladas. Junto a ellos se hallaron dos cuchillos Tramontina y una computadora tirada. También se incautó medicación que pertenecería a la mujer, reforzando la hipótesis de un posible brote psicótico derivado de un tratamiento psiquiátrico que habría abandonado.
La fiscalía trabaja con la teoría de que Leguizamón actuó sola, aunque no se descartan otras líneas investigativas. La carta podría convertirse en una pieza clave para reconstruir los hechos y entender qué ocurrió en las horas previas a la masacre familiar que conmocionó al barrio porteño.
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